Miriam SUÁREZ
El acuerdo que garantiza la presencia de El Corte Inglés en la futura Zona de Actividades Logísticas de Asturias «es, sin duda, un gran reclamo para vender nuestro proyecto». Prueba de lo que dice el director de la llamada ZALIA, Enrique Álvarez, es que ayer -tan sólo un día después de firmarse esta «buena alianza»- el teléfono no dejó de sonar en sus oficinas de El Musel. Además de interés empresarial, la noticia provocó «un pico en la llegada de currículos», detrás de los cuales hay decenas de personas que esperan de la ZALIA un puesto de trabajo.
La zona logística, que ocupará 107 hectáreas de la parroquia de San Andrés de los Tacones en una primera fase que está a punto de licitarse, se presenta como una plataforma de actividad económica estrechamente ligada a los puertos de Gijón y Avilés. El Corte Inglés ha reservado 122.400 metros cuadrados de suelo en ese espacio estratégico, con la idea de crear un gran centro de distribución desde el que abastecer a sus centros comerciales del norte de España. «El prestigio que lleva consigo esta marca», considera Enrique Álvarez, «contribuirá a que muchas otras empresas pongan sus ojos en la ZALIA».
Pero la firma que el presidente de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez Álvarez, rubricó el martes en Madrid junto a las del presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, y el presidente de ZALIA, Francisco González Buendía, no sólo es provechosa como carta de presentación. Los responsables de llevar a cabo la zona logística asturiana también le auguran a este acuerdo efectos económicos «muy beneficiosos para Gijón y toda Asturias».
A saber: «El Corte Inglés ya está posicionado en otros países, como Portugal, China o India. La mercancía que ahora traen de otros puertos bien podría entrar por El Musel o Avilés», hace hincapié Enrique Álvarez. En el proceso de adjudicación de suelo se tendrá en cuenta el nivel de sinergias de los proyectos que presenten las empresas interesadas. Aunque se valorarán todas aquellas propuestas que amplíen las oportunidades económicas de la región, uno de los principales objetivos de la ZALIA será el de estimular los tráficos marítimos de Gijón y Avilés.
De la sociedad que promueve y gestiona la zona logística forman parte, de hecho, las autoridades portuarias y ayuntamientos de ambos municipio, aunque el consejo de administración está controlado por el Gobierno del Principado, que tiene una participación del 40 por ciento en el desarrollo del proyecto. Por su carácter público, los socios dicen perseguir el interés general, pero «las cuentas tienen que salir», matiza el director de la ZALIA.
Costes e ingresos se cuadrarán en una oferta comercial que se presentará públicamente antes de que termine este año. Esa es, al menos, la intención de Enrique Álvarez, que prefiere no aportar de momento ningún número, aunque advierte que «a la hora de fijar el precio del suelo debemos tener en cuenta que hay que hacer una segunda fase de la ZALIA y una estación intermodal».
Dicha infraestructura, al igual que los 12 kilómetros de autovía previstos para comunicar la ZALIA con la red de carreteras ya existente, es clave para la operatividad del futuro complejo logístico e industrial. «El trabajo de diseño está muy avanzado», asegura Enrique Álvarez, que espera poder presentar los resultados de dicho trabajo en la primera mitad de 2010. «Yo creo que en ese primer semestre ya estaremos en disposición de decidir cómo y con quién vamos a construir la estación intermodal de la ZALIA», explica. Esta pieza se ejecutará de forma independiente porque no está vinculada a ninguna fase de la obra, «pero conviene construirla cuanto antes». Según el calendario oficial, las primeras 107 hectáreas de la zona logística deberán entrar en servicio en el año 2013.