Más de tres años de obras y casi otros tantos millones de euros ha sido lo que ha costado el rejuvenecer a la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, la popular "iglesiona". Los daños estructurales amenazaban a su pórtico de entrada y el peso de la figura del Cristo que preside su entrada amenazaba con enterrar al templo en el suelo gijonés.
Tras una profunda reforma de su exterior y una recuperación de sus pinturas y figuras interiores la "iglesiona" volverá a acoger una eucaristía para sumergirse de nuevo en la vida de los ciudadanos de la ciudad. Se trata de una misa puntual, ya que harán falta otras dos semanas para que los cultos retomen su periodicidad habitual. Hasta entonces se podrán realizar visitas guiadas a su interior que serán llevadas a cabo por parte del personal del Departamento de Conservación del Patrimonio Histórico Español de la fundación Caja Madrid.
La obra ha hecho también "rascarse los bolsillos" a las administraciones y a la propia parroquia, que a la finalización de la reforma adeuda 130 mil euros; una suma que en boca de su rector "es una cantidad asumible" después de haber realizado el esfuerzo económico que ha costado la nueva estética del templo.
REDACCIÓN