FRANCISCO GARCÍA
El maestro Ladis, Ladislao de Arriba, nos ilustra con una lección de marítima sabiduría: los vascos llaman «alacrana» al «pixín», rape o pejesapo, bicho de fea apariencia pero sabroso de carne. Y Jerónimo Granda, coñón con retranca, le da la vuelta como a un calceto al mapamundi y se pregunta, en la presentación de su nuevo libro, qué haría Tini Areces si una lancha de Somalia viniera a pescar anchoa a Gijón. La respuesta es sencilla: ordenaría a Quico Buendía llevarla a pique, a cañonazos, desde el Fuerte Viejo y luego ordenaría rescatar a la tripulación con escala desde el «Helimer» para negociar un rescate con IU: parias de la tierra a cambio de apoyo presupuestario. Vil metal. No se fían los socios de gobierno del presidente del Principado cuando le ven embutido en casaca de filibustero. Hay mucha piratería por esos océanos de Dios y tantos bucaneros metidos en edad con pasaje al Caribe, al abordaje del triángulo de las bermudas mulatas, atiborrados de ron y de Viagra.