Miriam SUÁREZ
«Mi marido nunca me habló de que el arquitecto municipal le había comprado una finca. No me explicaba las actividades de su empresa. Cada uno anda a sus cosas». Josefa Sánchez Gutiérrez, mujer del gerente de Hoyant S. L., declaró ayer como testigo en el llamado «caso Blanco» y, durante su comparecencia en el Juzgado de Instrucción número 5, insistió una y otra vez en que «no sé nada de nada; de verdad».
Fue Hoyant S. L. la que vendió al ex arquitecto jefe municipal, Ovidio Blanco, la finca de Cabueñes con la que acabó obteniendo plusvalías millonarias. La empresa le recompró el terreno en 1998 y se lo volvió a vender en 2004, cuando Blanco ya estaba en excedencia como funcionario y era de sobra conocido que su parcela estaba en proceso de recalificación como suelo edificable. A raíz de esa nueva situación urbanística, un grupo inmobiliario le pagó por la finca 617.420 euros. Hoyant, que también tenía terreno en la zona, ganó 5,5 millones de euros.
La Fiscalía, que intervino después de que la Plataforma Ciudadana contra el Muro de Cabueñes diese la voz de alarma, vio indicios de tres posibles delitos -cohecho, uso de información privilegiada y tráfico de influencia- en las operaciones realizadas por Hoyant y Blanco. Ayer, Josefa Sánchez explicó que «sólo recuerdo haber ido a la notaría en una ocasión», cuando el 29 de julio de 2004 la finca volvió a manos del ex arquitecto jefe, y «no tuve interés en saber lo que firmaba».
Según se recoge en la transcripción de su declaración, «firmé los papeles que mi marido -Horacio Costales- me entregó; confío en él». Y, en las anteriores operaciones de compraventa, «no intervine yo», porque «le di poderes» para que actuase en nombre del matrimonio.