«Por lo que hablé con él, está muy ilusionado, muy contento y con muchas ganas de empezar. Es un hombre que capta muy bien la realidad, que sabe comunicar y como es muy cercano y muy afable, se hará enseguida con el corazón de los asturianos», afirmó Raúl Berzosa del recién nombrado arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes.
No obstante, el obispo auxiliar también dio un aviso a navegantes: «El acento lo pondrá en la defensa de la vida, en la dignidad que tenemos frente a ideologías manipuladoras; será profeta y va a denunciar». Tras la misa cantada de ayer en la Iglesiona, Raúl Berzosa, a quien todos los sacerdotes que concelebraron con él la eucaristía le cantaron el «Cumpleaños feliz» (ayer cumplió el obispo auxiliar de Oviedo 52 años), consideró que el hecho de que Jesús Sanz no conozca Asturias no será ningún impedimento, ya que «me ocurrió a mí lo mismo y, al revés, en cierta manera que un obispo venga sin prejuicios, a aprender y a servir es la clave».
También restó importancia Berzosa a que Sanz esté considerado un hombre de talante conservador: «En la Iglesia las categorías políticas y sociológicas no nos sirven, se quedan pequeñas». Por ello, describió al nuevo obispo con estas claves: «Un hombre con un gran sentido de la tradición viva de la Iglesia, que quiere fomentar la comunión, el sumar y no restar de todos y, por supuesto, un obispo que está en la línea de la nueva evangelización. Y hay que añadir que colaborará con todo lo que en la sociedad contribuya a la promoción de las personas más castigadas por la crisis».
Atilano Rodríguez, obispo de Ciudad Rodrigo (Salamanca), enjuició el nombramiento de Jesús Sanz Montes afirmando, en primer lugar, que «los cristianos tenemos que ponernos en una actitud de fe», para proseguir señalando que «un obispo es siempre un enviado de Cristo a una iglesia particular y, por lo tanto, él tiene que ser el vínculo de unión entre todos los cristianos de la iglesia diocesana de Asturias y también el vínculo de comunión con la iglesia universal».
Y por su experiencia, Atilano Rodríguez sentenció: «El obispo en una diócesis es una parte importante de la vida de la iglesia, pero no es todo la iglesia. Por lo tanto, lo fundamental ahora es la acogida, el apoyo y la colaboración de todos los sacerdotes y de todos los cristianos de la diócesis».
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