El buen tiempo acompañó y, ayer, la fiesta de la esfoyaza que organiza el Jardín Botánico Atlántico de Gijón congregó a un millar de personas. Todas ellas pudieron asistir al espectáculo de una tradición ancestral, que consiste en deshojar el maíz para, finalmente, colgar las mazorcas en el corredor del hórreo. Una labor que está muy enraizada en la cultura rural asturiana y que culmina con la llamada garuya o degustación de productos extraídos del maíz, como boroña, tortos o fariñes, cuya elaboración artesanal pudieron presenciar y degustar los asistentes a la fiesta del Jardín Botánico, que duró hasta las tres de la tarde. La iniciativa tuvo especial tirón entre el público infantil.