Ángel CABRANES
El centro municipal integrado de El Llano acogió ayer, por primera vez en Asturias, una mesa electoral para que los ciudadanos rumanos residentes en la región pudieran ejercer su derecho al voto el día en el que su país elegía presidente. Más de 300 personas acudieron a las urnas, en una jornada que estuvo marcada por «las ganas de un cambio en el gobierno».
En Asturias, la comunidad rumana tiene empadronadas 7.000 personas. Entre ellas, Elena Modolici: «Llevo cinco años residiendo en Gijón. Desde que me fui de mi país, nunca pude votar y ésta me parece una idea estupenda». La mesa electoral de El Llano fue la única de toda la región y una de las 38 habilitadas en España para que los emigrantes pudieran tener voz y voto, desde la distancia, en el futuro de su Rumanía natal.
Al entrar en el centro integrado de El Llano, Modolici sujetaba con fuerza el documento nacional de identidad de su país, al que acompañaba «una acreditación que nos tramitan en Rumanía y que se utiliza exclusivamente para las elecciones». Al final, no lo necesitó. En el centro electoral no faltó representación ni del consulado rumano en España ni de la asociación que agrupa a los emigrantes del Principado ni de las doce candidaturas que concurrían a las elecciones. «Yo voy con el socialismo», admitió, sin problemas, Modolici, mientras cerraba el sobre donde depositó sus esperanzas en que «Rumanía mejore, porque las cosas allí no están tan bien».
A su lado, Petru Socolius, de 28 años, se acomodaba con su mujer y su hijo ante una mesa para iniciar el protocolo de la votación. «Desde que entramos en la Unión Europea, la economía ha comenzado a despegar. Vivimos en Oviedo desde hace cuatro años, pero seguimos de cerca lo que pasa en la patria», comentaba Socolius. Este empleado de la construcción no hubiese podido votar si no fuera porque este año se instaló una mesa electoral en Gijón. Antes, había que viajar a Madrid. «Es importante que los que estamos fuera podamos participar en el futuro del país», defiende.