R. V.
Primero fue vender las viejas y ahora se trata de apadrinar las nuevas. Y en uno y otro caso, de sacarse un dinerillo. Tras el éxito logrado con la venta al público de las viejas y ruidosas butacas del teatro, los gestores del Jovellanos tienen en mente conseguir más «perras» con un proyecto de fidelización de clientes a través de un programa de apadrinamiento de cada uno de los nuevos asientos del coliseo.
La iniciativa, que ya es una realidad en otros teatro de España como en el Lara de Madrid, todavía está en fase de estudio en la sociedad gijonesa que gestiona la instalación cultural. «Nuestra idea es ofrecer a los amantes del teatro y el arte apadrinar o amadrinar una butaca», explica el concejal José Manuel Sariego.
El plan inicial es que cada padrino pague unos 350 euros por la butaca adoptada. Ello le daría derecho a que su nombre luciera en una placa colocada en el asiento y a tener un descuento del 20% en las actuaciones programadas en el teatro a lo largo de este año 2010. Los consejeros del teatro tuvieron ayer derecho a una explicación inicial de un plan al que todavía le faltan muchos flecos por atar.