J. L. A.
La jornada sobre transporte marítimo, organizada por el Puerto y la Cámara de Comercio de Oviedo, abrió su tribuna a distintos análisis y experiencias. «El futuro está en la autopista del mar entre Gijón y Saint Nazaire», dijo Raúl Busto, administrador de la Asociación de Transportistas Europeos (Astre). Una afirmación que sorprende si se tiene en cuenta que la empresa de su autor lleva mucho años trabajando en el puerto de Vigo. El puerto de la ciudad gallega también enlazará con Francia tras la adjudicación a Acciona Transmediterránea de otra autopista del mar. Y, con esa experiencia, dio un aviso: «En la autopista del mar no debería darse una dedicación exclusiva a una sola empresa de automóviles». Una referencia a PSA Peugeot Citroën, que utiliza la dársena viguesa.
«Siempre hemos tratado de cargar en El Musel», relató Jorge Fuentes, director de Champanera de Villaviciosa. Su empresa no lo hizo antes por falta de conexiones para sus exportaciones, pero rompió una lanza en favor de la muchas veces cuestionada política de precios de la principal terminal asturiana: «Cuando cargábamos en Bilbao pagábamos 600 euros más que ahora en Gijón». «Las cosas se están haciendo bien y en poco tiempo; ya no ha problema para lograr contenedores», explicó el directivo, para quien hay aún «un miedo excesivo a exportar».
Sandra Esteban, de TCB, la operadora de la terminal de contenedores de El Musel; Nerea Meabe, de K-Line, una de las navieras que trabaja en Gijón, yAndrés Álvarez, de la transitaria Rhenus, ofrecieron, junto con José Francisco Vidal, de la Escuela SSS España, otras visiones sobre transporte marítimo.