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También se refirió a la futura estación intermodal el arquitecto encargado del plan de vías, Jerónimo Junquera, que será además el responsable de diseñar la cubierta de esta infraestructura ferroviaria, que se construirá en unos terrenos próximos al barrio de Moreda. «Antes de pensar en la cubierta es necesario definir la geometría exacta de la futura estación», señaló Junquera, que confió, además, «en que este paso esté ejecutado a principios del año 2010».
Aún así, adelantó algunas de las características que tendrá la futura cubierta, que definió como «un prado ondulado en el que habrá matices de luces y sombras». En este sentido, señaló que la altura será de siete metros y medio, la más baja que aconsejan los expertos ferroviarios para la instalación de las catenarias. Esta medida contrasta con los 400 metros de longitud que tendrán los andenes. «Por este motivo, deberemos dar sensación de amplitud, para lo que jugaremos con una cubierta en escalera que dejará entrar la luz a través de ella para convertirla en un espacio muy atractivo», indicó.
Además, contrapuso el futuro techo de la estación con el que tiene la terminal T4 del aeropuerto de Madrid-Barajas, ya que «en la intermodal será distinto cada 20 metros». Por último, manifestó que estamos ante un momento «verdaderamente esperanzador», en alusión al inicio de las obras del plan de vías, que permitirá «una transformación inédita de la ciudad».
Una idea en la que insistieron una y otra vez todos los asistentes al acto de ayer y en la que profundizó especialmente el concejal de Urbanismo. «Todos somos conscientes de que estamos ante un proyecto fundamental desde el punto de vista de las comunicaciones y que abrirá a la ciudad no sólo al turismo, sino a una gran actividad empresarial que era impensable hace unos años», aseguró Sanjurjo, que hizo de maestro de ceremonias al presentar, uno por uno, a todos los ponentes. El edil socialista insistió varias veces en subrayar los «grandes esfuerzos que muchas personas e instituciones públicas y privadas han tenido que hacer para llegar hasta este punto» y señaló que el espacio liberado por el actual entramada ferroviario «ofrece a la ciudad unas grandes posibilidades».
El acto inaugural de las obras se cerró con un vino español en la terraza del hotel donde tuvo lugar y desde donde se pueden contemplar los terrenos que albergarán la mayor transformación de la fisonomía urbana de Gijón.