E. M.
De entre todos los representantes vecinales que ayer acudieron al acto inaugural de las obras de la estación provisional, sin duda los más atentos a las explicaciones de las autoridades eran los de la asociación de Moreda. Tras años de férrea oposición a la futura estación intermodal, ayer prefirieron guardar silencio a la espera de retomar sus protestas contra el proyecto. «Estamos pendientes de volver a reunirnos y fijar una nueva línea de actuación», aseguraba durante esta semana una representante del colectivo.
Los vecinos de Moreda creen que la estación intermodal se convertirá en una nueva barrera para el barrio, al ser semisoterrada y no bajo tierra en su totalidad. Por eso, desde hace años han protagonizado numerosos actos de protesta para que la sociedad Gijón al Norte se replantee su plan. Los pañuelos morados que cuelgan de las ventanas de numerosas viviendas de la zona siguen siendo el símbolo más visible de su rechazo frontal.