J. L. ARGÜELLES
La revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Gijón, a la que está obligado el Ayuntamiento tras la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) de anular el documento por irregularidades, estará finalizada antes de las próximas elecciones locales, en 2012. Así lo aseguró ayer el secretario general de los socialistas y primer teniente de alcalde, José Manuel Sariego, para quien la denuncia que provocó la sentencia judicial tiene su origen en «unos particulares que no ansían más que su interés personal y su lucro desmedido». «No es de recibo», aseguró.
Es más, Sariego anunció que el gobierno de coalición (PSOE e IU-BA-LV) presidido por Paz Fernández Felgueroso debatirá, a partir de la próxima semana, las prioridades que regirán la revisión del plan urbanístico, unas directrices que seguirán, según subrayó, «el mismo modelo y filosofía que hemos venido desarrollando desde el plan de 1988». «Estamos radicalmente en contra del modelo urbanístico que heredamos de la dictadura, cuando gobernaban los otros, y la especulación campaba a sus anchas», señaló.
El dirigente socialista afirmó, con palabras dirigidas a «constructores y promotores, a los tenedores de terrenos, a las plataformas de interesados y hasta a los jueces», que las competencias urbanísticas «son materia de Pleno del Ayuntamiento». El magistrado José Luis Gallego sentenció el pasado verano la anulación del PGOU, a instancias de cinco particulares, al considerar que el documento se tramitó como una modificación, cuando debió hacerse como si fuera una revisión. El fallo judicial, que se produjo tras estallar el llamado «caso Blanco» -la denuncia por un supuesto episodio de corrupción que afecta al ex arquitecto municipal-, está recurrido por el gobierno de Felgueroso ante el tribunal Supremo. Esa anulación ha ralentizado importantes operaciones residenciales e industriales en más de tres millones de metros cuadrados de suelo, donde está previsto construir unas 7.500 viviendas.
Sariego subrayó que el modelo urbanístico defendido por los socialistas desde hace más de treinta años, el tiempo que el PSOE lleva al frente del gobierno gijonés, es «absolutamente transparente» y está guiado por «los principios de los intereses generales».
Esas manifestaciones se incluyen en el informe político que Sariego presentó ayer ante el comité municipal del PSOE, máximo órgano entre congresos, del que forman parte unos 130 dirigentes locales. En la reunión, la tercera de estas características que la mayor agrupación socialista asturiana celebra este año, también se analizó la propuesta de presupuesto del Ayuntamiento para 2010. Intervino el concejal de Hacienda, Santiago Martínez. Las reflexiones urbanísticas de Sariego fueron el contrapunto de un discurso que por utilizar palabras del dirigente socialista, constituyó un «sumatorio de buenos augurios». A su juicio, Gijón y Asturias «viven un momento espectacular».
«Hemos ganado en calidad de vida, quién lo duda. La ciudad ha cambiado mucho en los últimos años y las perspectivas de futuro son aún mejores», indicó. Hizo referencia, en este sentido, a la ampliación de El Musel, aunque sin hablar del sobrecoste de la obra, y también a los proyectos con la regasificadora y con la zona de actividades logísticas e industriales. No olvidó la reactivación del horno alto de Arcelor Mittal, el plan de vías o los 3.000 pisos de Roces. Hizo un llamamiento a su partido para incrementar «fortaleza y cohesión» de cara a los retos futuros, entre los que figura la aplazada elección de la persona que encabezará la próxima candidatura municipal. Nadie oculta que será un debate complejo, que puede reabrir fisuras en una agrupación que Sariego ha sabido pacificar con una hábil política de concesiones y nombramientos.
El secretario general del PSOE habló, asimismo, de la corrupción. «No somos todos iguales», dijo. Prometió «tolerancia cero con este tipo de asuntos». Analizó, además, el origen y la evolución de la crisis económica, que relacionó con Thatcher, Reagan y los «fundamentalismos» neoconservadores y neoliberales de los últimos años. Elogió las respuestas de José Luis Rodríguez Zapatero, Vicente Álvarez Areces y Felgueroso a la recesión. «Ya no valen las viejas recetas, no sirven de nada los bajos impuestos», indicó.