CUCA ALONSO
Reunir a más de 300 personas en una cena benéfica, en plena crisis y a finales de noviembre, cuando el que más y el que menos reserva sus efectivos para defenderse de la arremetida navideña que se nos echa encima, habla, por una parte, de la gran generosidad de los gijoneses, y por la otra, del cariño y confianza que genera el Rotary Club respecto al buen uso de los fondos recaudados y la oportunidad de su fin.
Noche lluviosa, salones del Real Club Astur de Regatas, discreto menú pero suculento -las cenas pantagruélicas, gracias a Dios, han pasado a formar parte de las contraindicaciones clínicas y estéticas-, y muchas caras conocidas, todas ellas representativas de la buena gente de Gijón. En la mesa presidencial, entre otros, los responsables del asunto, es decir, Ana Suárez, actual rectora del Rotary; Mariano López Santiago, ex secretario del Ayuntamiento de Gijón y director de Intgraf, el centro especial de empleo beneficiario del proyecto, y Soledad Saavedra, esposa del presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, alma máter de esta ejemplar empresa especializada en toda clase de envases para la digna e incluso lujosa presentación de un producto.
El macero del Rotary, Javier Olavarri, anunció el orden de la fiesta: cena, discursos, atracción escénica y subasta de las obras de arte donadas por sus autores. Así que a los postres, exquisitos, regalo especial de Balbona, Mariano López Santiago dio las gracias a todos, asistentes, colaboradores, artistas... Y en especial, a Javier Fano, el rotario cuya labor diplomática hizo posible el acuerdo de colaboración con Intgraf. A su vez, Ana Suárez, adornada con sus credenciales de presidenta, un collar con los nombres de sus antecesores, tras las oportunas gratitudes, recordó el lema del Rotary, «Dar de sí antes de pensar en sí», y el de Intgraf, «Todo encaja», expresión de doble sentido, ya que se refiere a la producción de la empresa y al espíritu que la sostiene: en la sociedad cada uno ha de encontrar su sitio.
La atracción estaba centrada en Rafael Picolo, un mago que tras sus espectaculares y divertidas actuaciones dirigió la subasta de las 23 obras de arte reunidas. Mientras tanto, el caricaturista Rafel Leafar, desinteresadamente, en un extremo del salón, se dedicó a lo suyo, elaborar la caricatura de los solicitantes, 10 euros en blanco y negro, 20 en color, también como contribución a Intgraf; tuvo lista de espera. La subasta significó un éxito total. La cifra más alta alcanzada, 1.600 euros, fue para un dibujo de Rafael Alberti, donado por la familia López Santiago. Le siguieron el óleo de Diego Columé, 1.550 euros, y el grabado de Pelayo Ortega, 1.500. A su vez, las pinturas de Miguel Ángel Lombardía, Manuel Linares, Méjica, Díaz de Orosia, Valentín del Fresno, Cuervo Viña, Belén García Montoya e Isabel Menéndez consiguieron precios muy interesantes. Muchos de los artistas estaban presentes, así que su colaboración, aunque no participaron el la puja, fue doble; Kity de la Concha, Lourdes Mieres, Covadonga Hurlé, Roberto Díaz de Orosia... Joyería Roibás contribuyó con un precioso jarrón de cristal de Bohemia con base de plata, adjudicado en 400 euros.
La suma total, a la que debe añadirse la venta de boletos para el sorteo de regalos, es probable que se haya aproximado a los 30.000 euros, lo que garantizará el funcionamiento del comedor de la empresa, al menos durante un año, para los 21 discapacitados psíquicos que trabajan en Intgraf. Una vez más lo ha conseguido la secular generosidad de los gijoneses.