JOSÉ MARÍA DÍAZ BARDALES
A Belén, buscando a Jesús, llegaron pastores del entorno y magos venidos de lejos. Me fijo hoy en caminantes actuales con atavíos cristianos y motivaciones muy distintas.
Devotos a millares
La manifestación, promovida por los obispos, que tuvo lugar el domingo pasado en Madrid reunió a miles de personas que tras la celebración de la eucaristía recibieron la visita de unos reyes magos, algo que a mí, sinceramente, me pareció de muy mal gusto y poco serio.
En El Escorial, a la invitación realizada por los organizadores de las peregrinaciones a Prado Nuevo para despedir el año rezando el rosario, acudieron cientos de personas, principalmente de Madrid y algunos pueblos de la sierra. Y ayer, primer sábado del año 2010, miles de peregrinos acudieron a El Escorial, a las cuatro de la tarde, para participar de la primera eucaristía del año en Prado Nuevo y de los actos habituales: confesiones, catequesis, procesión de la Virgen de los Dolores y rosario meditado en Prado Nuevo.
Lo de El Escorial, con vidente incluida, parece ser que lo ve con buenos ojos el cardenal de Madrid. Bueno será recordar que la Revelación terminó con la muerte del último apóstol.
Peregrinos a Santiago
Poco más de un tercio de quienes recorren el Camino de Santiago confiesa hacerlo por motivos religiosos, según un informe del Instituto de Estudios Turísticos de Galicia efectuado en base a encuestas a los peregrinos. El «Informe del perfil del peregrino 2007», elaborado tomando como base 814 encuestas a peregrinos, subraya que el 50,28 por ciento de ellos alega motivos espirituales para efectuar ese recorrido, pero sólo el 38,10 por ciento confiesa tener una verdadera motivación religiosa. Uno de cada tres peregrinos confiesa, además, que su objetivo final no es llegar a Compostela a ver la supuesta tumba del apóstol, sino al «finis terrae», donde prolifera la tradición de plantar las botas o quemar las vestiduras.
Esos datos se corresponden con los ofrecidos por la Oficina del Peregrino, que atribuye un documento conocido como la «compostela» a los peregrinos que acrediten haber recorrido al menos 100 kilómetros a pie o 200 en bicicleta o a caballo por el Camino de Santiago y confiesen tener cierta fe religiosa. Según la citada oficina, el año pasado hubo 125.141 personas que acudieron a ese organismo eclesiástico, de los que 50.732 alegaron haber recorrido el Camino estrictamente por motivos religiosos.
Película yanqui
La película «Corpus Christi» que se va a exhibir en Estados Unidos es una repugnante burla de Cristo: muestra a Jesús y sus discípulos como homosexuales. Ya ha sido presentada por algún tiempo como obra teatral y ahora llega al cine. Se titula «Corpus Christi» en latín, lo que en español significa «El Cuerpo de Cristo». Quizá sea verdad lo que Obama dijo en Turquía: América ya no es un país cristiano. Pero ciertamente algo parecido nunca ocurrirá con el Islam o Mahoma, les da pánico la posible respuesta. A los cristianos nos consideran más pacíficos y, ciertamente, lo somos. Me gustaría que en España no se autorizase la proyección de esta película, porque los cristianos merecemos respeto.