ÁNGEL GONZÁLEZ
María IGLESIAS
«El domingo de hoy va a ser un día comercialmente rentable», auguraba ayer por la mañana el responsable de Gijón Tiendas, Gonzalo Menéndez Rubiera, a expensas de que «el tiempo acompañe». Sin embargo, ni la meteorología fue la apropiada para apurar las últimas compras de Reyes ni los pequeños comercios ganaron la batalla a las grandes superficies.
Como viene siendo habitual desde hace años, los establecimientos abrieron sus puertas ayer, domingo, víspera de la noche mágica. Una medida que no convence a muchos comerciantes. «Sinceramente no hay alegría por las calles, lo que no se haya vendido en sábado no se venderá en domingo», recordaba Elena Morollón, responsable de un céntrico local en la ciudad.
«La gente está de brazos caídos, hay como un desánimo general», explica la propietaria, quien asegura que «no tengo ninguna necesidad de abrir en domingo porque los gastos generales me suben más de lo que me compensa la apertura, pero no puedo nadar a contracorriente».
Jordi Amador, propietario de varios establecimientos en Gijón, subraya que la apertura en festivo «sólo beneficia a las grandes superficies». «Esto hay que regularlo de alguna manera, ya me gustaría a mí ver a un funcionario trabajando en domingo, los comerciantes tenemos derecho a descansar un día a la semana», argumenta Amador.
El responsable de estos locales dice que «éste es un derecho que estamos perdiendo», aunque reconoce que sólo abre el domingo víspera de Reyes. «Los domingos deben ser sagrados para el comercio, los que ganan siempre van a ser los grandes, hagamos lo que hagamos», sentencia.
«Yo soy un pequeño comercio y no quiero igualarme a una gran superficie, así que por lo menos tengo derecho a descansar un día». Así de tajante se muestra Concha López, responsable de un establecimiento comercial en el centro de Gijón, quien se confiesa «totalmente contraria» a abrir en domingo. «Es horroroso porque no descansas y además vendes tres cosas que se pueden comprar cualquier otro día», dice. La comerciante sólo sería partidaria de abrir el domingo si coincide con el 5 de enero, si no «no compensa», explica.
Luisa Fernanda, propietaria de un local comercial en la calle Corrida, considera que «se abre por ofrecer un mayor servicio al público, pero compensar no compensa».
Ni siquiera los paseos por el centro de la ciudad animaron las compras de última hora. «Si el tiempo aguanta, la gente que pasea por las zonas céntricas se va a animar a entrar en las tiendas y mirar», decía a primera hora el responsable de Gijón Tiendas, pero los comerciantes no piensan lo mismo.
«No notamos un verdadero ambiente de compras, no hay un eje comercial, sólo acude la clientela fija que podría venir en cualquier otra ocasión», aclara Luisa Fernanda.
«El domingo es domingo y punto». Así de claro lo tiene la responsable de un comercio gijonés (que prefiere no facilitar su nombre). Según la propietaria del céntrico local, «nosotros abrimos hoy (por ayer) para ver lo que pasa, no porque creamos que vamos a vender más», añade. Por su parte, Elena Gutiérrez, empleada de una conocida perfumería de la calle Corrida, asegura que «el domingo previo a Reyes es el único en el año que es rentable».
El presidente de la Unión de Comerciantes de Gijón y Carreño, David Argüelles, asegura que «el único domingo que se debe abrir es el más próximo al día de Reyes, el resto del año no». «Los demás domingos no son rentables, ni tampoco compensa», apunta Argüelles, que también es propietario de un pequeño establecimiento en Gijón.