JOSÉ A. SAMANIEGO
1.-«Adoración de los Reyes». Pieter Coecke van Aelst (1502-1550).
La sociedad Tudela Veguín ha editado para el nuevo año un gran calendario con obras de la Colección Masaveu. Abre ésta «Adoración de los Reyes», del artista flamenco Pieter Coecke. El pintor, afincado en Bruselas, conserva la suntuosidad de las telas y los brillos de metales y joyas, orgulloso de la técnica del óleo inventada un siglo atrás en los talleres flamencos. Igualmente traslada al lienzo los rostros de sus paisanos, aunque tanto San José como Melchor arrodillado parecen ancianos sabios de la antigüedad, pero demuestra igualmente dominar la perspectiva italiana renacentista. Introduce un templete perspectivo, a la manera de Mantenga y Bellini, varias ruinas romanas, una ciudad, y fondos de montañas azules acordes con la perspectiva aérea de Leonardo. El Niño está desnudo en brazos de la madre, porque el desnudo era entre los clásicos cosa de los dioses.
2.-Amancio González Andrés.
El escultor Amancio González Andrés felicita con un dibujo a amigos y familiares. En el centro va el paquete con lazo, regalo de Reyes. Separados por la línea del mostrador, dos hombres que miran a la galería, el que compra y el que vende. Porque ahora también los hombres regalan en la familia. El regalo se ha incorporado a las tareas domésticas en el nuevo modelo familiar de sensibilidad y casa compartida. Amancio vive en León, pero sigue exponiendo en nuestra ciudad. Amancio dibuja a línea funcional, esa que expresa de un solo trazo figura y volumen, sin recurrir al claroscuro. Es el dibujo del siglo XX. El viejo pescador de Candás (jardines del Museo Antón) y el «Don Quijote» del Evaristo Valle son obras suyas (otras, en Cornión).
3.-«Biotopo L-1». Ricardo Mojardín.
Con esta serigrafía de Ricardo Mojardín ha felicitado la Navidad el periódico LA NUEVA ESPAÑA. Representa la fachada al Támesis de una central eléctrica diseñada por sir Giles Gilbert Scott tras la II Guerra Mundial y convertida ahora en museo de arte moderno y contemporáneo de Londres (Tate Modern). La imagen no recoge las modificaciones más espectaculares introducidas por los arquitectos suizos Herzog y De Meuron. A este museo se llega por barco o a través del célebre puente del Milenio (Norman Foster, 2000), la Tate Modern recibe 4,5 millones de visitantes al año, el 60% de ellos, menores de 35 años. En la imagen se observan varios nombres latinos escritos en blanco, siguiendo la clasificación de Linneo. Por el aire andan la gaviota, el cuervo, el tordo, el cárabo, la paloma y el arrendajo. A orillas del río pululan la mosca, el perro, el gorrión, el mosquito, el jilguero, el petirrojo, el «Homo sapiens», la hormiga y la rata de alcantarilla. Para el agua reserva pocos peces: trucha, barbo, perca y carpa.
La vieja central eléctrica forma parte del paisaje, como si fuera un monte o un acantilado cualquiera. La obra humana termina por encajar en la naturaleza. El hombre comparte el museo con todo bicho viviente. Ha desaparecido el «smog», la vieja niebla del carbonífero londinense: un espléndido atardecer rojo brilla en el cielo. Mojardín establece un nuevo biotopo o ecosistema: el hombre comparte tierra, viento y agua con otras criaturas, que, a su vez, vuelan, caminan y fluyen por las salas del museo de arte moderno.
4.-«Iglesia de San Pedro». Rodolfo Pico.
La parroquia de San Pedro, primera y más antigua de Gijón, adorna su postal navideña con esta pieza reciente de Rodolfo Pico. La iglesia más pintada de la ciudad está vista de frente, bordeada por los árboles del Campo Valdés. El barco del apóstol pescador flota tranquilo en medio de la plancha termal. Visión insólita. Reina en el cuadro el espíritu de geometría de Pico, que abre planos y colorea segmentos según lo necesiten la composición y el color. De frente también aparecen las naves transversales o transeptos, a tres alturas: coro, nave baja y crucero mayor, pero impactan especialmente el color y la alegría de este pop lírico que practica Rodolfo Pico. Queda así inaugurada la futura serie que el pintor titulará «La ciudad manchada por los sueños».
5.- «Los Magos» de Aurelio.
En la Navidad de 1966 Aurelio Suárez echa mano de un antiguo catálogo (exposición de 1961 en la biblioteca José María Pereda de Torrelavega) y felicita las fiestas a sus amigos y familiares. El camello resume a los tres Reyes Magos a la manera surrealista, pues las jorobas muestran los rostros escondidos. Aurelio firma con el pez. El dibujo va con rotuladores: Aurelio utilizaba todo tipo de materiales, incluyendo los lápices de colores que usan los niños en la escuela.
6.-«Buscando portal». Germán Ortega.
Germán Ortega, conocido dibujante de Guimarán, ironiza en su felicitación navideña con el urbanismo de Poniente y el destino de los astilleros. «Si no construyen más edificios-barco, tendremos asilo», dice José. Pero el burro prefiere Juliana.
7.-«La pensionista». Alfredo Enguix.
Otra ironía de mucha actualidad dibuja con soltura Alfredo Enguix, reconocido mundialmente como el gran pintor de los caballos.