El delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín, calificó ayer de «importante» y «positiva» la decisión de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte de proponer una multa de 60.001 euros a los 67 aficionados del Sporting y el Sevilla implicados en la batalla campal que tuvo lugar en diciembre en el barrio de La Arena de Gijón. «Tiene la contundencia adecuada a los hechos y revela la verdadera magnitud» que tuvieron los acontecimientos. Fueron sucesos «graves», según Trevín, en los que existían elementos de extremismo violento radical tanto de la extrema derecha como de la extrema izquierda. La Policía, de hecho, intervino a algunos de los aficionados detenidos revistas con tintes ideológicos.
El delegado asegura que estos radicales utilizan el deporte como «disculpa» y que en los hechos de Gijón hubo actitudes «racistas» y «xenófobas». Trevín quiso destacar que la Policía seguirá trabajado para detectar a estos aficionados que se «incrustan» en aficiones «ejemplares como la sportinguista». «Sabemos que es un grupo minoritario, pero es necesario aislarlo y expulsarlo», insistió el delegado, quien, paralelamente, explicó que el Sporting de Gijón está «preocupado» por este tipo de individuos y que la afición ha de contribuir a aislarlos. «Defienden unos principios que, desde un punto de vista democrático, no podemos aceptar porque la xenofobia, el racismo, la intolerancia o la violencia no puede estar camuflada en el ámbito deportivo», subrayó el delegado.