MARCOS LEÓN
Eloy MÉNDEZ
El Natahoyo empieza el año con un nuevo pulmón verde. Después de meses de trabajos a marchas forzadas para que las obras estuvieran acabadas antes del mes de enero, el parque de La Atalía muestra ya el aspecto que lo convertirá en el principal lugar de ocio y paseo del barrio. Los terrenos reformados ocupan casi cinco mil metros cuadrados y, aunque todavía no hay fecha oficial para la inauguración, todo está listo para recibir a los niños que llenarán las zonas de juegos infantiles y a los paseantes que recorrerán las nuevas sendas entre la avenida de Juan Carlos I y el camino de la Fábrica de Loza. La remodelación convence, a primera vista, a los vecinos.
Esta mejora de la amplia zona verde se había convertido hace tiempo en una necesidad de primer orden, debido al importante tránsito que soporta diariamente el parque. Situado en un punto estratégico entre cuatro centros educativos de los barrios de El Natahoyo, Moreda y La Calzada, su abandono había llenado de quejas el buzón de peticiones ciudadanas de la concejalía de Medio Ambiente. Por eso, el gobierno local decidió destinar para su reforma 588.677,88 euros de los Fondos Estatales de Inversión Local. El resultado final, en palabras de Álvaro Tuero, presidente de la Asociación de Vecinos de El Natahoyo, «es claramente satisfactorio».
Este vasto espacio conservará los numerosos chopos plantados de forma desordenada hace años, pero tendrá más zonas para el descanso y se ha mejorado el alumbrado y el saneamiento pluvial. «Estaba que daba asco, cada vez que llovía se convertía en un barrizal medio abandonado», relata María Antonia Jiménez, vecina de la zona y convencida de que «ahora el agua no se estancará como antes», en función de lo observado estos días. «Por fin podré traer al parque a mis nietos sin que se llenen toda la ropa de porquería», añadía ayer, durante su paseo vespertino por el camino de la Fábrica de Loza, desde donde se observa el perímetro del área verde, por el momento completamente vallado.
Desde la otra vertiente, en la avenida de Juan Carlos I, también se valoran positivamente los cambios. «Antes casi no podíamos entrar, porque había una especie de socavón», afirma María Eva Fanjul. Para ello, los operarios de la constructora Expromar eliminaron el talud que separaba la principal arteria de la zona y el parque. Una barrera natural que impedía el tránsito normal entre El Natahoyo y Moreda, dos barrios que ahora quedarán unidos por una amplia pradera repleta de altos árboles.