Eloy MÉNDEZ
Ocupación del cien por cien en los albergues y lleno absoluto en los comedores sociales de la ciudad. Ésas son las consecuencias del fuerte temporal que, en forma de precipitaciones e intenso frío, azota Gijón estos días. Hasta tal punto han aumentado las solicitudes de ingresos en estos centros, que la Fundación Municipal de Servicios Sociales ha tenido que alquilar varias habitaciones de un hostal para alojar a un importante grupo de transeúntes. Es la cara más amarga de una situación climatológica que empeorará más aún durante este fin de semana.
«Estas noches no tenemos ni una habitación libre y, además, hemos visto incrementar notablemente el número de personas que acuden al almuerzo y a la cena». Así resume la situación María Sela Cueto, directora de la Cocina Económica que regentan las Hijas de la Caridad y que cuenta con 25 plazas. En la sede de la institución, ubicada en la calle Mieres, también se han disparado las donaciones de ropa. «Les regalamos gorros, bufandas, abrigos... todo lo necesario para hacerles un poco menos difícil su estancia en la calle», asegura la religiosa, que, a pesar de estar acostumbrada a convivir con la pobreza y la exclusión social, reconoce que estos días «se me encoge el corazón cuando veo cómo llegan muchos de los chicos». Por eso, en la Cocina Económica han decidido duplicar su actividad y, además de servir chocolate y café en varios momentos del día, también procuran que «la comida que damos esté lo suficientemente caliente» para satisfacer las necesidades de los casi doscientos comensales que llenan el local estas jornadas.
Una situación similar se vive en el albergue Covadonga. «El frío siempre incrementa algo el número de solicitud de ingresos», dice una responsable del centro, que tiene capacidad para acoger a 40 hombres y 15 mujeres. Una realidad que se puede constatar en la Oficina del Transeúnte, ubicada en la avenida de la Constitución y a través de la que los servicios sociales del Ayuntamiento gestionan el reparto de plazas en los albergues para los sin techo. Esta semana, la fuerte demanda ha obligado a sus responsables a flexibilizar los requisitos para acceder a una de estas habitaciones.
También se han redoblado los esfuerzos en el punto de encuentro y acogida Calor y Café, donde se dispensan gratuitamente consumiciones para los más necesitados durante todos los días del año. Un centro que ayer por la tarde se colapsó durante las horas más frías de la jornada.