FRANCISCO GARCÍA
Ahora que Gijón ha conseguido capear el temporal que alcanzó a teñir de blanco la arena de El Bibio y la poca que va quedando en el pedrero de San Lorenzo, muestra gran empeño el Ayuntamiento en echarle un capotazo al morlaco de la adjudicación de la plaza de toros. Seis ofertas, seis, compiten por el jugoso pastel de la Feria de Begoña, que es semana grande venida a más y por tanto bocado goloso para los empresarios taurinos de cualquier lar. Cuentan los que entienden, los del tendido-sanedrín de la taurocracia local, que sólo dos de las ofertas, a lo sumo tres, reúnen un buen cartel, y que las restantes dan como mucho para un encierro de sobreros, para un bolsín taurino. Las peñas de Gijón pretenden un paseíllo de las ofertas taurinas, antes de que suenen clarines y timbales, por si es menester apretar a los empresarios en la suerte de varas. Restan pocas jornadas para que Sariego haga asomar el pañuelo blanco de la concesión de El Bibio. A ver quién se marca finalmente el pasodoble.