J. M. CEINOS
Los gijoneses tienen dos grandes citas gastronómicas anuales: la del bonito del Norte, en verano, y la de los oricios, en lo más crudo del invierno, manjares que desde hace mucho tiempo forman parte de la idiosincrasia local; pero este año las jornadas gastronómicas de los oricios, enmarcadas dentro del programa «Saboreando Gijón», que organiza la Sociedad Mixta de Turismo, han tenido que retrasarse unos días por falta de «materia prima».
Estaba previsto que se celebrasen en un buen número de establecimientos hosteleros de la ciudad desde hoy hasta el próximo domingo. No obstante, informaron ayer los organizadores, «tendrán lugar desde el próximo día 21 de enero hasta el domingo día 24; la cita gastronómica ha tenido que retrasarse debido a la falta de oricios generada por el temporal».
Desde Luarca, la secretaria de la Cofradía de Pescadores de la «Villa Blanca de la Costa Verde», Carmen Quintana, aseguró ayer que «por ahora no se han sacado oricios» de los pedreros del concejo de Valdés, «por el mal tiempo y, estos días, debido a que las mareas son cortas, con coeficientes muy pequeños».
Con fama de suministrar los mejores oricios de toda Asturias, en Luarca esperan que «la semana que viene, con mareas más vivas, ya comience la temporada».
Los oricios de Luarca, comenta Carmen Quintana, «salen a los mercados asturianos, sobre todo, a Gijón y Avilés, y también se mandan a Barcelona», donde la afición por el manjar de los pedreros asturianos tiene cada año más adeptos. Como estipula la normativa, recuerda la secretaria de la cofradía de pescadores de Luarca, «las piezas tienen que tener, como mínimo, un diámetro de cinco centímetros y medio».
En cambio ayer no faltaban los oricios en dos establecimientos hosteleros locales. En el primero, el Mesón Don Pepe, en el barrio del Carmen, su propietario, Eladio Marcos, mostraba un caldero con cuarenta kilos que acababa de recibir de Camariñas (La Coruña), a un precio de 5,70 euros el kilo, «dos euros más caros que el año pasado», explicó Eladio Marcos, quien empezó la temporada del oricio en su bar «a principios de diciembre».
La semana pasada la partida de oricios gallegos que había apalabrado no pudo llegar «por culpa de la nieve» en las carreteras, pero anoche, delante del gran caldero, Eladio Marcos explicaba que «están saliendo muy buenos».
En el segundo establecimiento, ya un clásico gijonés, la sidrería Casa Ataúlfo, en la calle de Cabrales, sólo sirven oricios «de aquí, nunca de fuera de Asturias», recalca su propietario, Ataúlfo Blanco. En su casa ayer salieron a las mesas varios kilos, «que me sirve la pescadería Pedro». Así es que, a pesar de que los oricios se hacen esperar estos días, en Gijón nunca faltarán en algunas mesas.