R. VALLE
En el horizonte de Sanz Crespo ya no se ven más grúas que las de la cercana obra de construcción del Palacio de Justicia de La Bohemia. La mayor parte de la maquinaria que durante los últimos tres días ocupara los cuatro carriles de conexión a Gijón por la «Y» desaparecía ayer de la zona tras haber cumplido con el grueso de su trabajo: borrar de la historia de la ciudad la pasarela que se inauguró en enero de 1990 para servir de vía de acceso a la, entonces, nueva estación ferroviaria de la ciudad. Ahora el puente, que se había convertido en lugar habitual de encuentro de transeúntes y mendigos, desaparece para permitir la construcción de otra estación. Los responsables de la unión temporal de empresas que conforman Vías y Construcciones y Ceyd comenzarán en breve la construcción de la estación provisional de Sanz Crespo como pieza fundamental para liberar los terrenos del «plan de vías» sin perder el servicio que el tren ofrece a los viajeros gijoneses.
El final de las obras no supondrá, sin embargo, la normalización de la circulación rodada en la zona. Urbanismo ha decidido demorar hasta el lunes la apertura de la vía para, en explicaciones del concejal Pedro Sanjurjo, «tener la plena seguridad de que se han terminado todos los trabajos. Ahora están pendientes algunos remates en los pilares de los laterales». De hecho, el lunes lo que se tiene previsto hacer es abrir al tráfico rodado el tramo comprendido entre el viaducto de Carlos Marx y la plaza de El Humedal en el sentido de entrada a Gijón pero manteniendo cerrado el mismo tramo en su sentido contrario de salida de la ciudad. La inutilización de Sanz Crespo como acceso rodado al casco urbano ha dirigido hacia la avenida de Portugal a los casi 14.000 vehículos que diariamente pasaban por el viario.
Quienes busquen con la mirada el Elogio del Horizonte desde el puente que une la plaza del Padre Máximo González con la avenida de Carlos Marx ya no encuentran ningún obstáculo. La pasarela que sobrevolaba Sanz Crespo desde el aparcamiento colindante con las actuales instalaciones del Albergue Covadonga y Proyecto Hombre al edifico de Correos en el complejo ferroviario de la estación de Jovellanos ya es historia. Un cielo labierto (en la imagen superior) conforma la nueva imagen de un espacio donde (a la derecha) reinaba desde hace veinte años el hierro abandonado.