R. V.
El pozo de tormentas de Poniente ya tiene nombre propio. Unos recién instalados carteles anuncian que la zona que ejerce de «techo ajardinado» de una de las mayores obras de la Empresa Municipal de Aguas (EMA) rinden tributo al fallecido jesuita Federico González-Fierro Botas. Un religioso comprometido con el movimiento obrero y el impulso de la lengua asturiana que falleció en 2002 en la localidad rusa de Vladivostok a consecuencia de un accidente de tráfico. Aunque nacido en Oviedo, Fierro pasó gran parte de su vida en Gijón, más concretamente en la comunidad jesuita vinculada a la Fundación Revillagigedo, en El Natahoyo.
Precisamente frente a este centro docente donde Fierro trabajó como profesor hay una pequeña calle peatonal que había sido la primera opción del Ayuntamiento para incluir el nombre del jesuita asturiano en el callejero local. La Junta de Gobierno tomó esa decisión en marzo del año pasado pero, posteriores problemas con vecinos de la zona, llevaron a los ediles a anular ese acuerdo y «reubicar» al estudioso en el área ajardinada del pozo de tormentas.
La señalización de los jardines de Fierro se ubica junto al carril para uso de cicloturistas (en la foto).