J. M. C.
Con el corte de uno de los carriles de la avenida de Castilla, está previsto que hoy comiencen las obras en dicho vial del barrio de La Arena, que forman parte del plan de reformas de avenidas presentado a finales de octubre del año 2008 por el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Gijón, Pedro Sanjurjo.
Figuran también en dicho plan las actuaciones de reforma en las avenidas de Ramón y Cajal (en el tramo entre la avenida de Pablo Iglesias y la Cruz de Ceares, cuyas obras ya se iniciaron), de Manuel Llaneza y de Pablo Iglesias (pendientes). En esta última avenida, la remodelación, que estaba prevista hace años, se paralizó por la construcción, bajo la misma, del túnel del metrotrén.
Las dos actuaciones más destacadas del proyecto para la avenida de Castilla son la construcción de un aparcamiento subterráneo para residentes en la zona, con una capacidad para trescientos vehículos, y de una rotonda distribuidora del tráfico de vehículos en el entronque con las avenidas de Rufo García Rendueles y de El Molinón.
Las obras fueron adjudicadas por el Ayuntamiento a la firma asturiana Ceyd, que también explotará el aparcamiento subterráneo, que tendrá dos plantas. El proyecto, en su conjunto, tiene un presupuesto de 10,6 millones de euros, de los cuales el Ayuntamiento correrá con un tercio y el resto estará a cargo de Ceyd por la concesión municipal del estacionamiento subterráneo durante cuarenta años. El estacionamiento se situará, aproximadamente, entre la avenida de Torcuato Fernández-Miranda y Hevia y las inmediaciones del puente del Piles, que también será reformado.
La nueva avenida de Castilla (también se reformará el tramo de la calle del General Suárez Valdés comprendido entre las avenidas de la Costa y de Pablo Iglesias), tendrá carril para ciclistas de dos metros de ancho (en la parte más próxima al parque de Isabel la Católica), que se unirá al que discurre por la ribera izquierda del río Piles hasta La Guía y con el de la avenida de Torcuato Fernández-Miranda y Hevia.
La rotonda que se construirá al final de la avenida de Rufo García Rendueles será una glorieta deprimida, cuya función, como explicó el edil de Urbanismo, será «garantizar los itinerarios peatonales y ciclistas y facilitar los giros no permitidos ahora en el cruce».