R. G.
Los empleados de la oficina de la Caja Rural situada a la altura del número 57 de la calle de Ezcurdia tuvieron ayer una mañana de infarto. Varios agentes del Cuerpo Nacional de Policía se personaron a última hora de la mañana en la sucursal, tras recibir el aviso de que los empleados eran víctimas de un atraco. Afortunadamente, todo quedó en una falsa alarma.
La Comisaría recibió el aviso alrededor de la una y media de la tarde. La central de seguridad que controla la oficina bancaria gijonesa había emitido una señal de alarma unos segundos antes. Los agentes de la unidad de delincuencia especializada y violenta (UDEV) pusieron entonces en marcha un amplio dispositivo en virtud del cual seis funcionarios se desplazaron hasta la zona con la esperanza de que no fuera demasiado tarde. Los policías temían que el supuesto atraco tuviera relación con los ocurridos en diciembre.
Durante el último mes del pasado año dos oficinas bancarias gijonesas sufrieron sendos atracos. La sucursal de Cajastur de Viesques fue asaltada el día 4 de diciembre. Entonces tres atracadores se llevaron de la oficina 50.000 euros para luego huir por la cercana salida de la autopista. Tan solo doce días más tarde, el 16 de diciembre, dos asaltantes, que podrían pertenecer la misma banda que los anteriores, se llevaron 120.000 euros de una oficina de la misma entidad en Roces.
Ante el temor de que estos hechos pudieran volver a producirse, los funcionarios de la Comisaría de Gijón actuaron ayer con celeridad. Los responsables policiales de la ciudad intentaron contactar con el banco mientras se desplegaba el operativo. La ausencia de respuesta hizo temer lo peor. Sin embargo, todo quedó en un susto. Cuando los agentes llegaron a la zona, comprobaron que en la oficina el trabajo se desarrollaba como cualquier día. Afortunadamente, nada hizo alterar la tranquilidad de una mañana de lunes. Tras comprobar que todo marchaba con normalidad, los agentes regresaron a la Comisaría.