POR TETÉ BALSEIRO
Lejos de esperar las colas de la iglesia de San Pedro que siempre acompañan a este mes, dos parejas residentes en la ciudad se dieron el «sí consiento», en el salón de recepciones del Ayuntamiento. Da la impresión que uno de los eventos que no parece enterarse de la crisis es el que rodea a los enlaces nupciales. Aunque los invitados a los banquetes han bajado de número -así lo afirman los restauradores especializados en este tipo de banquetes- los menús elegidos por las parejas y el incremento de la demanda de iglesias, como en el caso de la de Los Campinos, confirman que lo de casarse va viento en popa.
Adornadas con la música de los violines de algunos de los alumnos del Conservatorio de Gijón, Carmen Alonso González y Alberto Moro Fuente cambiaron de estado civil rodeados de familiares y amigos. Junto a ellos y firmando como testigos del momento estuvieron Carmen Fuente y Alfredo Alonso. Ambos gijoneses de El Llano, ella enfermera y él ingeniero técnico industrial, almorzaron en el restaurante La Solana. Pero la feliz jornada no se acabó allí, ya que por la noche agasajaron a sus amigos con una espicha en el lagar Trabanco. Hoy se encuentran descansando en París desde donde partirán rumbo a Isla Mauricio para disfrutar de sus primeros días de casados.
También celebraron su enlace la brasileña Solange Batista Rubio y el vecino de Sotrondio Víctor Manuel Antuña Rubio. Como invitado de excepción asistió Bryan, el hijo de ambos, que posó como un profesional para las imágenes de recuerdo. Actuaron como testigos de la ceremonia civil Jessica Antuña Toral y Francisco Ramón Fra.
El transportista y ella ama de casa, festejaron su enlace en el restaurante Rodizio, rodeados de sus familiares y amigos más íntimos.