R. V.
La puesta en funcionamiento del cementerio de Deva supuso el principio del fin de Ceares como la gran necrópolis de la ciudad. Sin embargo, los escenarios de la historia no se pueden cambiar aunque la expansión urbanística lo pretenda y por eso es el entorno de la fosa común del Sucu donde ya se pueden ver los muros -en la imagen superior- que son la base de ese monumento a los fallecidos a causa de la represión franquista en la ciudad.
Seis muros de hormigón se convertirán en el papel sobre el que queden impresos para siempre los nombres de 1.950 gijoneses que perdieron la vida a causa de la represión franquista entre los años 1937 y 1951, muchos de los cuales tienen sus restos en la fosa común del cementerio del Sucu-Ceares. Los pilares de este monumento ya se pueden ver entre los nichos del viejo cementerio local. La intención del gobierno local es inaugurar este tributo de «recuperación de la dignidad que otros quisieron quitarles», como explicaba ayer el edil Santiago Martínez Argüelles, en el entorno del próximo 14 de abril, día de la República.
El monumento parte de seis muros de 2,10 metros de longitud que se han colocado de forma radial a partir de un eje central común y donde se fijarán las placas de granito que contienen las inscripciones con los nombres que se han recopilado desde el Ayuntamiento y la sociedad Cementerios de Gijón. La reordenación de la zona de la fosa común del Sucu incluye, además, crear un nuevo acceso para los minusválidos.
La Junta de Gobierno, que incluye a ediles del PSOE e Izquierda Unida, aprobaba ayer una transferencia de 180.000 euros a la sociedad que gestiona los cementerios de Gijón para que afronte el coste de esta obra.