Eloy MÉNDEZ
La zona rural se ha convertido en uno de los motores de la expansión demográfica del concejo después de haber experimentado un crecimiento de más de tres mil habitantes en la última década. Así lo confirma el padrón municipal, actualizado a fecha de 1 de enero de 2010, que desvela que 17 de las 24 parroquias han aumentado constantemente el número de residentes desde el año 2000. Unos datos que para las asociaciones vecinales confirman el deterioro que sufre el área periurbana a consecuencia de la política urbanística del gobierno local, que ve factible a medio plazo la construcción de otras dos mil nuevas viviendas en este entorno.
El aumento poblacional de las parroquias del concejo -repartidas administrativamente entre los distritos rural y Oeste- ha sido una constante desde que comenzó el siglo, todo lo contrario de lo que sucede en otras zonas rurales de la región, que sufren desde hace tiempo una sangría incesante en su censo. Este crecimiento contrasta con el retroceso que han experimentado muchos barrios, como el centro, Laviada, Cimadevilla, el Polígono, El Coto o La Arena, que no han parado de perder residentes. Un fenómeno que se explica porque muchos vecinos optaron, durante el período de bonanza económica, por abandonar sus antiguos pisos para trasladarse a otros situados en nuevas áreas de crecimiento o por sustituirlos por chalés de las afueras.
A la cabeza de esta pujanza demográfica que vive la zona rural se sitúa Somió, que ha pasado de 6.364 vecinos en 2000 a los 7.319 con los que cuenta en la actualidad. También significativos han sido los incrementos en Cabueñes, que ha evolucionado desde los 1.113 hasta los 1.330; en Castiello de Bernueces, de 696 a 991; en Deva, de 547 a 657; en Jove, de 2.136 a 2.787; en Tremañes, de 1.848 a 2.099; y en Vega, de 3.219 a 3.466. A menor ritmo ha ascendido el número de vecinos en Granda -de 613 a 649-, la Abadía de Cenero -de 1.402 a 1.474-, La Pedrera -de 621 a 765-, Leorio -de 337 a 411-, Santurio -de 196 a 239- o Porceyo -de 560 a 657-. En las parroquias situadas en el sur del concejo, sometidas a una menor presión urbanística, el crecimiento apenas se nota e incluso en casos como Lavandera o San Martín de Huerces se ha producido un anecdótico descenso de tres y un vecino, respectivamente.
Fuera de la tónica general se sitúan casi todas las parroquias del sureste del concejo, una zona con una importante presencia industrial y afectada por la futura construcción de la Zona de Actividades Logísticas de Asturias. De esta forma, Serín, Poago, San Andrés de los Tacones, Fresno y Veriña han experimentado un importante retroceso poblacional en los últimos años, a pesar de la fuerte inversión en infraestructuras que han recibido.
Los datos de población referidos a las parroquias del concejo no afectan a la de Roces, debido a que se ha convertido ya prácticamente en un nuevo barrio urbano. Encuadrada en el distrito Sur, esta zona que antaño marcaba el límite entre la ciudad y el campo, se prepara para recibir a los moradores de las cuatro mil viviendas que están a punto de concluirse en la nueva área residencial construida al sur de la autovía A-8. Cuando los futuros vecinos ocupen sus pisos, Roces duplicará su población, después de una década de crecimiento negativo, durante la que pasó de 5.126 a 4.392 habitantes.
Todos estos números no sólo son mera estadística. No en vano, el desarrollo urbanístico de la zona rural, íntimamente vinculado a su crecimiento poblacional, se ha convertido en el gran punto de fricción entre el Ayuntamiento y los colectivos vecinales ante la inminente revisión del Plan General de Ordenación (PGO). Por este motivo, la Federación de Asociaciones «Les Caseríes» decidió la semana pasada presentar una alegación conjunta al modelo planteado por el gobierno local y colgarla en internet para abrir su propuesta a todos los gijoneses. Este documento niega la necesidad de que Gijón necesite la construcción de nuevas viviendas, ya que, según el texto, el municipio cuenta con 19.000 pisos vacíos.
Una postura muy diferente a la que defendió el concejal de Urbanismo, Pedro Sanjurjo, durante el Pleno municipal ordinario del pasado mes de diciembre, que aprobó la revisión del PGO. El edil manifestó entonces que «en la zona rural todavía se pueden construir dos mil nuevas viviendas». Una frase que augura una nueva batalla de intereses entre el Consistorio y los ciudadanos afectados.
El crecimiento:
-Un total de 17 de las 24 parroquias rurales del concejo de Gijón (repartidas administrativamente entre los distritos rural y Oeste) ha ganado población en la última década.
-El aumento es menor en la zona sur del concejo, sometida a menor presión urbanística y en la que San Martín de Huerces pierde un habitante y Lavandera, tres.
-Las únicas parroquias que sufren un descenso demográfico significativo son las situadas en la zona Suroeste, afectadas por numerosos equipamientos industriales.