J. L. ARGÜELLES
Una bandera roja con la estrella combatiente de la Juventud Socialista Unificada (JSU) y canciones de Lluís Llach, «Nuberu» y el tándem Alberti-Paco Ibáñez, a las que puso voz Xabel Vegas. Fueron los símbolos a los que se acogieron ayer los organizadores de la presentación del libro «Jóvenes de izquierda en Xixón», el documentado relato que Luis Miguel Piñera ha hilado sobre dos momentos de las luchas por las libertades democráticas: las que ocuparon a la generación que combatió en la Guerra Civil contra la insurrección militar y a las que, a partir de los años sesenta del pasado siglo, engrosaron las filas de las organizaciones juveniles que peleaban contra el franquismo. Una larga travesía política poco estudiada hasta ahora, pero sin la que es imposible entender en toda su dimensión el movimiento que culminó con la Transición española.
El acto de presentación del libro, que se celebró en el Museo del Ferrocarril, reunió a algunos de los protagonistas de los hechos que relata Piñera, algunos de ellos políticos en ejercicio con cargos de responsabilidad en el Gobierno del Principado y en el Ayuntamiento. Y tuvo una sorpresa: la intervención de Carmen Cuervo, veterana militante de la JSU y viuda del comandante Planerías. Ésta recordó, con 90 años ya cumplidos, su paso por la histórica organización que dirigió el gijonés Santiago Carrillo: «Teníamos una ilusión tremenda».
Algunos de los sueños de aquella generación republicana, derrotada en la Guerra Civil por la fuerza de las armas, fueron recuperados por las organizaciones políticas juveniles de la izquierda a partir de los años sesenta. Jorge Espina, dirigente de IU que presentó el acto, citó al fallecido Manuel Vázquez Montalbán y su llamada a «recordar el franquismo para no olvidar el antifranquismo». «Hacemos público reconocimiento a los protagonistas de aquellas luchas; es una historia del yo y del nosotros», añadió.
Piñera, especialista en la historia gijonesa y colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, relacionó su libro, editado por KRK, con el proyecto municipal de recuperación de la historia social de la ciudad: «Nos interesa la gente corriente». Rememoró los años en los que Bob Dylan hablaba del cambio en marcha y añadió a su discurso una nota biográfica: «Cumplimos nuestra misión; hicimos lo que teníamos que hacer». La Policía del franquismo tenía una muletilla para referirse, en sus informes, a los jóvenes que militaban en las organizaciones políticas de izquierda. Les llamaba, como ha recordado el catedrático Roberto Mesa, jaraneros y alborotadores. «Ahora les toca ser jaraneros y alborotadores a quienes tienen 20 años», dijo Piñera.
En el acto también intervinieron Javier Fernández, director del Museo del Ferrocarril; el periodista Vicente Bernaldo de Quirós; el ex concejal y secretario de organización del PSOE de Gijón, Iván Álvarez Raja, así como Jordán Suárez, presidente del Conseyu de la Mocedá de Xixón. Estos dos últimos, que no vivieron los hechos que relata Piñera en su libro, establecieron una línea de continuidad hasta enlazar con la JSU. Y entre el público que asistió a la presentación, muchos de aquellos «jaraneros» y «alborotadores», incluida la ahora consejera de Presidencia, Justicia e Igualdad del Principado, María José Ramos. «¡A galopar, / a galopar, / hasta enterrarlos en el mar». Xabel Vegas puso en su voz el poema de Alberti que popularizó Paco Ibáñez: un himno del antifranquismo.