EDUARDO G. SALUEÑA
Terela Gradín es una vocalista y compositora gallega que ha ido, progresivamente, dándose a conocer dentro del panorama jazzístico a través de proyectos tan diversos como la banda «Pascala» (coliderada junto a su maestro, el pianista Manuel Gutiérrez) o sus colaboraciones en el «Projecto Miño» del también gallego Baldo Martínez (quien colabora al bajo en su disco «Lost», publicado en 2006). Con una formación de cuarteto, este concierto abrió el miércoles, día 20, el ciclo de «Jazz en el centro» que se celebra en el salón de actos del Centro Cultural Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón. Junto a la propia Gradín estuvo en escena el trío «GEM» (con una sólida trayectoria detrás), formado por el guitarrista aragonés Luis Giménez, el contrabajista argentino Marcelo Escrich y el baterista asturiano Félix Morales, conformando entre todos un conjunto de excepción. Aunque se había anunciado la presencia del saxofonista donostiarra Iñaki Askunze, uno de los más reputados a escala nacional, finalmente no pudo asistir por enfermedad.
A partir de unos parámetros cercanos al lado más clásico del jazz, el trío «GEM» dio una magnífica cobertura a la voz de Gradín, sin privar a las piezas de swing, expresividad y momentos de interacción instrumental (lo que no sólo se reflejó en los pasajes solistas o en las improvisaciones, comedidas, sino también a la hora de articular el acompañamiento). Por su parte, en la voz de Terela se condensa una gran variedad de recursos técnicos. En sus interpretaciones muestra gran comodidad en los registros medios, otorgando mucha fluidez en los desarrollos de las piezas (las cuales, sin embargo, no mostraron los suficientes matices y contrastes como para potenciar la química en escena).
En el repertorio hubo numerosas revisiones de jazz estándar como «I remember april» (Schertzinger/Mercer), «All or nothing at all» (Altman/Lawrence) o «I'm old fashioned» (Kern/Mercer), junto a sorprendentes arreglos de «Exit music (for a film)» de «Radiohead» (preludiada por una estupenda y muy evocadora intervención de Giménez, muy en la línea de los sonidos de los sellos ECM o Windham Hill) o «Billy Jean» de Michael Jackson, en clave de bossa (la cual sirvió como bis, dejando un muy buen sabor de boca).
Un estupendo inicio musical de 2010 en el CCAI, con jazz elegante, correcto y elaborado con muy buen gusto, sin abrir nuevos caminos, pero con la seguridad de llevarnos, con confianza, por terrenos conocidos.