María IGLESIAS
Ordenadores de hace diez años, cintas de contestador de teléfono y demás objetos que se asocian con un pasado inmediato, pero que «reconocemos como presente». La compañía de danza de Estrella García, «Zig Zag», se transporta a una especie de yacimiento arqueológico «visto desde el futuro». «Veremos los objetos de nuestra vida cotidiana convertidos en pura arqueología», explica García.
Esta propuesta escénica, que lleva por título «Future archaeology», será presentada mañana en el teatro Jovellanos. «La idea surgió cuando vimos la obra de un artista plástico chino que cubrió los objetos de una habitación con barro con la intención de despojarlos de su valor», cuenta la directora escénica del espectáculo. De hecho, el barro será uno de los protagonistas principales de esta obra, que combina la danza con la interpretación.
Según Estrella García, «el espectáculo está tejido en torno a muchas disciplinas artísticas que se van superponiendo». «Esa superposición da la idea también de yacimiento arqueológico, es la transversalidad de muchas cosas», añade la creadora. Esta transversalidad se trasluce en la pluralidad del equipo, compuesto tanto por bailarines y coreógrafos, como por una directora del movimiento dramático, Blanca del Barrio. «Nosotros compusimos un material coreográfico, que después se fue analizando, fue una labor de empastar, al final muchas de las propuestas se han caído por falta de espacio», cuenta la directora de «Future archaeology».
En la parte teatral destaca el papel de «Anita», una azafata androide que finalmente presenta características humanas, interpretada por la bailarina Nieves Fernández. «Es un personaje que sintoniza muy bien con el público porque refleja muchos aspectos que el ser humano quiere ver y, desde la comedia, trata temas como la soledad», apunta Fernández.
En la obra, también cobra especial relevancia la música y el sonido en directo. «A veces las cosas que más te gustan son las que al final acabas sacrificando, me hubiese gustado dejar un margen para la esperanza», dice el director de creación musical y espacio sonoro, José Ramón Feito.
El soporte escenográfico, de vital importancia en el espectáculo, está compuesto por cuatro espacios en los que los bailarines se convierten en «organismos danzantes, que recreamos momentos de la historia, de cómo se vivía, o lo que se hacía», cuenta Estrella García. «Es tan completo y tiene tantas cosas, que perfectamente se pueden usar para otra obra», dice la directora. Otra de las claves de «Future archaeology» es la parte audiovisual del espectáculo, la cual tiene «mucho peso», tanto en las escenas estáticas, como en las de movimiento. «Es una mirada desde el futuro a nuestro pasado», concluye García.