A. R.
Acababa de robar un quiosco. Era su cuarto asalto en menos de un mes y, en un ataque de prepotencia, dejó un recado para los investigadores que iban tras su pista: pidió que dijera a la Policía que había actuado «Juan el Poeta».
Cuatro días después de dejar el mensaje, y con la Policía gijonesa más comprometida que nunca en su búsqueda, «Juan el Poeta» era detenido en las inmediaciones de la Cocina Económica, en la calle Mieres. Ahora el delincuente, un cubano de 32 años, acaba de ingresar en prisión y se le atribuyen al menos cinco asaltos con intimidación a gijoneses. «Se ha logrado parar la actuación de un delincuente que actuaba cada vez con más frecuencia y con más frialdad, y que en sus acciones denotaba un exceso de ego y prepotencia, creyéndose impune», señalaron ayer portavoces policiales.
La investigación contra «Juan el Poeta» se inició el pasado 24 de diciembre. Ese día una empleada de una agencia de viajes del centro de Gijón sufrió su asalto. Tras acceder al establecimiento, intimidó con un arma blanca a la mujer, que estaba sola, y le pidió todo el dinero que hubiera en el establecimiento. Tras encerrar a su víctima en un almacén, rebuscó en la oficina y se hizo con lo que le interesaba. Desde ese día, al menos la Policía tiene constancia de otras cuatro actuaciones. El 10 de enero asaltó en la calle de Cabrales a un hombre al que intimidó con un cuchillo y se llevó sus tarjetas de crédito. Días después había gastado 747 euros en un club de alterne. El siguiente robo lo cometió en una oficina de seguros. Cuando la empleada iba a cerrar la puerta, el asaltante se coló dentro y, de nuevo esgrimiendo un arma blanca, le exigió de forma muy contundente que le diera todo el dinero y que no mantuviera las manos sobre el mostrador ni se moviera mientras él actuaba.
Un día después de este asalto tuvo lugar el del quiosco, donde también actuó con arma blanca y donde pidió a la empleada que le dejara su mensaje a la Policía. Finalmente, el día 18 intentó atracar a la cajera de un supermercado, a la que colocó un objeto punzante en el costado. El encargado del supermercado vio su acción y se encaró con él, amenazándole con llamar a la Policía. Sólo consiguió que «Juan el Poeta» le retara, tranquilamente, a que les llamara. Luego se marchó tranquilamente del lugar. Gracias a las descripciones físicas, la Policía acabó por dar con el autor de los asaltos. En el registro de su habitación encontraron seis cuchillos y prendas de vestir que habían sido descritas por las víctimas.