M. IGLESIAS
«Considero que mi misión es la divulgación científica y medioambiental dando continuidad al trabajo de mi padre, que fue capaz de llegar a todos y de garantizar el binomio hombre, tierra». Con estas palabras, Odile Rodríguez de la Fuente, hija del conocido naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, comenzó su discurso en el Jardín Botánico de Gijón, donde acudió en calidad de presidenta de la Fundación que lleva el nombre de su padre, para promocionar una campaña de buenas prácticas de conservación del texu.
«Es una pena que por falta de información y sensibilización no se pueda proteger a unos compañeros de cientos de años», denunció la joven, que ha elegido Asturias para empezar esta campaña, además de por una razón de simbología cultural, por ser una tierra que «ocupa un lugar en mi corazón». «Sé que también lo ocupaba en el de mi padre, por eso he comprado un pequeño terreno aquí», confiesa. La bióloga, que mantiene diversas líneas de colaboración con asociaciones asturianas como Fapas o las de recuperación del quebrantahuesos, cree que el «homenaje y el recuerdo más importante a mi padre es el del pueblo». «Noto el cariño de la gente; luego en la esfera de la administración pública no me puedo quejar, pero espero que con el tiempo se reconozca mucho más», dice Odile sobre la trascendencia de la figura de su padre. En cuanto a su colaboración con Asturias, la presidenta de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente reconoce que «todavía no hemos entrado en lo que nos gustaría». «Queremos prestar apoyo a muchos proyectos de divulgación porque Asturias es una de las comunidades autónomas con mayor presencia de diversidad; sin embargo, preferimos esperar a que nos llamen y no llegar como un elefante en una cacharrería», aclaró la bióloga, quien piensa que su misión es ejercer de «voz amplificada» en las iniciativas con relevancia.