M. CASTRO
Los autobuses y los trabajadores patinan en las nuevas cocheras de Emtusa. Esa es la denuncia que han hecho los sindicatos CC OO y UGT. El suelo de las cocheras se vuelve muy deslizante a nada que se moje, lo que ya ha provocado «un serio accidente» de un autobús, cuya parte trasera golpeó contra la pared de la cochera tras patinar, la semana pasada. Las cocheras, fueron inauguradas el pasado 29 de diciembre, tras una inversión de 15 millones de euros de la empresa Jesús Martínez S. L., que ostentará su propiedad durante 30 años. El Ayuntamiento le pagará 1,7 millones de euros al año por su alquiler, limpieza y mantenimiento.
Las dificultades de maniobra para los autobuses y el riesgo físico para los trabajadores, varios de los cuales ya han sufrido caídas, han llevado a UGT y CC OO a denunciar ante el servicio mancomunado de prevención y salud laboral del Ayuntamiento «las graves deficiencias que, a nuestro juicio, presentan las nuevas cocheras en lo que a materia de seguridad y salud laboral se refiere». Ambos sindicatos dan este paso tras haber pedido al director de explotación de Emtusa que tomara medidas para solucionar el asunto, que no sólo afecta a las áreas de estacionamiento de los autobuses, sino también al aparcamiento de los vehículos privados de los trabajadores.
Emtusa procedió al lijado de las rampas de acceso a las distintas plantas de la cochera, después de que un autobús quedara bloqueado en una de ellas, al fallar la adherencia de sus ruedas. En las dos plantas destinadas a guardar los vehículos, con los suelos cubiertos con pintura brillante y resbaladiza, aún no se ha hecho nada, dicen los sindicatos. El agua que cae de los autobuses, después de que se lavan o cuando regresan tras una jornada lluviosa, son una de las causas del problema. Otra, que no se limpia el suelo de las cocheras, con lo que las pérdidas de aceite agravan la situación, agregan.
Otros de los problemas de seguridad que aprecian UGT y CC OO son que las columnas exteriores están pintadas de negro, lo que dificulta su visibilidad durante la noche; la falta de espejos en zonas de cruce y de difícil maniobrabilidad y la desprotección ante las inclemencias del tiempo en las zonas de repostaje.