María IGLESIAS
Es difícil saber en qué punto el texu pasó de ser un árbol sagrado, de toma de grandes decisiones, a estar perdiendo su identidad. Cercenadas sus raíces en algunos casos, o cementadas para construir aparcamientos en otros, los texos de Asturias son un patrimonio cultural y etnográfico en peligro por la proliferación de malas prácticas.
Para evitar la desaparición de estos árboles, un grupo de expertos junto con la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y el Observatorio de Árboles Singulares y Monumentales, ha puesto en marcha la campaña de buenas prácticas para los tejos cultos, que ayer se presentó en el Jardín Botánico de Gijón.
«Hemos escogido Asturias para empezar a trabajar por su ligazón simbólica al tejo y ser el epicentro de tejos a nivel europeo», explicó la directora de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, Odile Rodríguez de la Fuente, que pone «la voz amplificada» para que estas campañas se tengan en cuenta.
«El hombre ha mimado y cuidado este árbol monumental hasta que la encrucijada del supuesto desarrollo ha olvidado su importancia», destacó la hija del popular naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, acompañada por la Concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Gijón, Dulce Gallego y el autor del libro «La cultura del tejo», Ignacio Abella.
«El texu era el lugar donde la palabra era sagrada, se impartía justicia y cualquier trato se tomaba para siempre», aseguró Abella, quien realizó un recorrido fotográfico por los principales texos de Asturias. «El texu de Cenero es uno de los más importantes porque tiene partida de nacimiento», señaló. Plantado el Día de Reyes de 1786, su significado es «muy hondo porque debajo del texu de Cenero se organizaban las sestaferias y se hablaba de las cosas del pueblo», apunta el naturalista.
Según Abella, «el texu es patrimonio de todo el mundo, una tradición compartida por el arco atlántico europeo». Para mejorar sus cuidados, propone que se «los deje en paz». «Lo ideal es que los árboles puedan vivir en su tiempo y tengan su espacio», añadió.
Algunas recomendaciones pasan por no acumular tierra o abono junto al tronco, o no realizar obras junto al árbol. «No me imagino a un limpiador apoyando la fregona sobre un Picasso, pero sí se apoyan sobre los texos», denunció el naturalista. Estas buenas prácticas para la conservación de los árboles centenarios se han repartido por las parroquias asturianas.