M. C.
«Conseguir un nuevo vertedero es esencial para el funcionamiento de la fábrica», porque el actual vertedero que usa Azsa en El Estrellín (Avilés) está a punto de agotarse y si no se pueden verter los residuos, la fábrica «tendría que cerrar», según destacó ayer el dirigente de la sección sindical de CC OO en Asturiana de Zinc, Ignacio Reguera.
El dirigente sindical resalta que en la fábrica de cinc de San Juan de Nieva (Castrillón) trabaja más de un millar de operarios (850 de la plantilla propia y más de dos centenares de empresas auxiliares), a los que hay que añadir varios centenares más de empleos indirectos que dependen de Azsa.
Además de abogar por que se autorice el nuevo vertedero para Azsa, Ignacio Reguera criticó que la dirección de la empresa no les hubiera comunicado las gestiones para localizar un nuevo vertedero. «Nos enteramos por LA NUEVA ESPAÑA. Es una muestra más de la política de relaciones laborales del director general de operaciones, Jaime Arias, que no nos facilita ninguna información sobre el tema, a pesar de su importancia para el futuro de la fábrica», señaló el dirigente sindical.
Desde Asturiana de Zinc ayer no se ofrecieron más explicaciones que las de asegurar que el jarofix (el residuo de la producción del cinc) no tiene «ninguna peligrosidad». Se trata de una materia inerte, que se obtiene mediante una reacción química de cemento con jarosita (el residuo propiamente dicho de la fabricación, que por su composición no puede depositarse en vertedero).