Viene de la página anterior
-¿En el taller de Madrid?
-No, al salir de SEAT me había construido un chalet en La Navata, con un estudio anexo, pero en seguida me quedó pequeño, así que tuve que alquilar una nave en un polígono industrial de Villalba. Tenía unas diez personas trabajando conmigo, y nunca me faltaron encargos. Fue cuando la Cámara de Comercio de Madrid me nombró Maestro Artesano, por una maqueta de Sevilla para la película «Nadie conoce a nadie», de Mateo Gil, en la que era coguionista Alejandro Amenábar. Tuve enormes proyectos al mismo tiempo, junto al de «King-Kong» realicé la maqueta de las islas Cíes y la de la flora del Parque Nacional de Daimiel; ésta ocupaba una sala enorme.
-Pero algo pasó, que le hizo regresar...
-Me vi metido en una enorme espiral de impagos, entre otras cosas, y hubo un momento que dije basta. Me había aburrido de pelear con los clientes que me tomaban el pelo. Dejé la nave a mi encargado, vendí la casa, hice las maletas y regresé a este bendito Gijón. En seguida me contrató Dursa.
-No me diga que esas maquetas espectaculares que se exhiben en las oficinas de dicha empresa, en el paseo de Begoña, son suyas.
-Sí, señora; he trabajado mucho para Dursa. Y para Hurazca, otra constructora vasca, para Faen (Fundación Asturiana de Energía), realizando una maqueta con sus puntos energéticos.
-¿Y en la actualidad, en qué se emplea?
-Me han encargado elaborar las maquetas del reactor central de la Nuclear de Trillo, y una vivienda doméstica de Al Andalus, del siglo XII. Aparte, me he metido de lleno en el Prerrománico asturiano, y pienso hacer los cinco edificios declarados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Estos son para mí.
-Sospecho que han de quitárselos de las manos, dada su impresionante belleza, ¿cuántas horas le dedica a su trabajo?
-Llego aquí alrededor de las 7.30, vengo en Alsa, ya que no conduzco... Cuando trabajaba en SEAT nos vendían los coches en 35 mensualidades sin intereses, y estuve a punto de sacar el carnet, pero al final desistí. Regreso a casa hacia las 9 de la noche. Vivo en la calle Aquilino Hurlé, desde donde veo el mar, y sobre todo lo respiro. Estoy feliz en Gijón, y el negocio va recuperándose poco a poco.
-¿Qué le gustaría maquetar, aparte del Prerrománico?
-Gaudí y el modernismo me apasionan. Por cierto, Gijón tiene una arquitectura modernista maravillosa; menos mal que la piqueta conservó algo, porque había mucho más. Tirar los Campos Elíseos fue una barbaridad. Intenté encontrar un patrocinador para realizar una exposición itinerante de la obra de Gaudí, incluso estuve en contacto con el Museo de Arte Moderno de San Francisco, pero el proyecto no fraguó. Le llevé una colección de muestras a Joan Bassegoda, el catedrático encargado de Gaudí, le entusiasmaron y me dijo que fuera a ver a la Infanta Cristina, pero... No logré pasar de la primera planta.
-¿Es su asignatura pendiente?
-No, porque tengo mucho trabajo referente a Gaudí. Mi asignatura pendiente es hacer la fragata «Numancia», el primer acorazado que hubo en España, dotado de vela y motor. Podría quedar preciosa si el casco fuera de plata y el resto de maderas nobles. Pero antes he de terminar el Prerrománico; menos mal que Santa María de Naranco es la que lleva más trabajo. Si alguien desea ver mis obras, no tienen más que buscarlas en mi página web: www.homeromenendez.com. Algunos se preguntarán, a la vista de ciertos trabajos, que por qué no soy millonario. No he sabido venderme, eso es todo.