FRANCISCO GARCÍA
Fernández Felgueroso tiene cuerda para rato. Si desconociéramos su nombre de pila habría que pensar que se llama Duracell: ella dura, dura y dura?, pero no repetirá en la próxima candidatura socialista. Lo tiene decidido, y aunque no lo airee, tampoco lo esconde. En el PP se teje en silencio. La férrea disciplina popular ha puesto candado en la boca y freno en las piernas de quienes planean la osadía de postularse para una carrera electoral que la derecha considera propicia si la recesión no escampa. A la espera de que Génova resuelva el papeleo de los polémicos papeles de Cascos, queda por dilucidar qué papel pretende desempeñar el ex vicepresidente del Gobierno en el mapa político asturiano. Si no fuera porque profesan público descreimiento, cabría pensar que IU madruga para que la divinidad sea propicia a sus intenciones. Churruca se aparta a la sombra y ordena poner los focos sobre el perfil de un alevín de 32 años. Primer golpe a la gerontocracia, cabría pensar, si no fuera porque nunca se retira quien sigue moviendo los hilos del guiñol.