R. G.
La Policía ha tomado declaración en Comisaría a dos gijoneses, una chica y un chico, a finales de la pasada semana, acusados de participar en una estafa por el método de «phishing». El «phishing» es un tipo de estafa cibernética y que se comete mediante el uso de un tipo de ingeniería social caracterizado por intentar adquirir información confidencial de manera fraudulenta.
Los imputados en Gijón representaban el último eslabón de la cadena delictiva y según dijeron, cayeron en una trampa. En internet vieron ofertas de trabajo muy suculentas. Les prometían trabajo desde casa y muchos beneficios económicos.
En teoría los que ponían en marcha estas ofertas de empleo eran empresas rusas que no tenían capacidad de operar en España y que querían que el «nuevo trabajador» les realizara tan sólo transferencias de dinero. A cambio, el incauto se llevaría el 8% de lo que transfiriera. Los dos identificados en Gijón cayeron en la trampa ayudando entonces a los estafadores a cometer un delito porque transferían dinero de una cuenta a otra para que la Policía no pudiera seguir el rastro de los delincuentes. El objetivo de los delincuentes, conseguido en estos casos, era utilizarlos de intermediarios para sus delitos, según las fuentes consultadas. Uno de los jóvenes implicados en este nuevo caso de estafa se mostró muy afectado ante los agentes que le tomaron declaración. Aseguró que no sabía nada de lo que había hecho y que todo había sido fruto de su desesperación porque no encontraba trabajo y estaba pasando muchas dificultades económicas. Quienes participan como «correos» en este tipo de delitos pueden ser conscientes o no de la ilegalidad de su actuación.