M. CASTRO
El doctor en Economía Gabriel Flores Sánchez nació hace 55 años en Chauen, en el norte de Marruecos, cuando aún era colonia española. A los tres años vino a Gijón, cuando trasladaron a su padre, funcionario del Ministerio de Agricultura, a la Pecuaria, aunque sólo permaneció en la ciudad hasta los 10. El pasado fin de semana volvió a Gijón, tras participar en la jornada «Salida a la crisis desde la izquierda», que organizó la Fundación La Izquierda de Asturias en Castrillón. Flores, que es profesor del máster de Desarrollo Internacional de la Universidad Complutense, ofreció una charla titulada «¿Ha pasado lo peor o puede empeorar la situación económica?».
-¿Puede responder a su propia pregunta?
-Es un interrogante para el que no se puede tener respuesta cierta con los datos que tenemos. Lo único que sabemos es que en la mayoría de los países de la OCDE ha pasado la fase de recesión de la crisis, en la que la economía decreció. En España aún se pierde actividad económica, y es probable que esto siga así hasta el segundo semestre de este año, pero superar la recesión no implica que vaya a comenzar una recuperación. En España no va a haber un rebrote de la economía. En los dos próximos años va a continuar el ajuste de empleo y un recorte de los salarios reales.
-¿Qué le parece que Obama haya anunciado que va a atar en corto a los bancos?
-Me parece muy necesario. No sé hasta qué punto habrá en el futuro una reforma del sistema financiero global. El G-20 sólo hace declaraciones de principios generales, pero no son capaces de coordinar reglamentaciones de los mercados de capitales. Tiene que haber reformas para aminorar el nivel de riesgo, que puede afectar al sistema productivo. Lo que pretende Obama en Estados Unidos es impedir que los bancos especulen con capital respaldado por el Estado. Los bancos se han dedicado a hacer operaciones especulativas con el dinero inyectado por los estados, creando nuevas burbujas especulativas a partir del segundo trimestre de 2009 con el mercado del petróleo, el de los metales, el oro, las materias primas alimenticias y las bolsas. Obama los ha advertido de que no les ha facilitado dinero para eso, sino para que recuperen la solvencia anterior a las «hipotecas basura» y para que faciliten el acceso al crédito a las empresas y a las familias que sean solventes.
-¿Y en España?
-Ese crédito se está reduciendo en todas partes, también en España. A los bancos también se les ha facilitado mucha liquidez, que no están utilizando para facilitar créditos. La burbuja más clara aquí es la del Ibex.
-¿Se podría seguir el ejemplo de Obama?
-Para hacer lo que hace Obama hay que atreverse. Es cuestión de voluntad política para enfrentarse a poderes muy fuertes.
-¿Qué se puede hacer ante la crisis?
-El Gobierno tiene que reforzar las redes sociales de protección y crear empleos útiles, porque es muy difícil que en los dos próximos años el mercado cree empleos netos.
-¿El «plan E»?
-No, porque no basta con crear empleos, sino que el Gobierno tiene que plantearse también qué tipo de empleos. No poner a alguien a cavar una zanja y luego a rellenarla. Además, el Gobierno también tiene que procurar que llegue el crédito a las personas y a las empresas. Eso, en el corto plazo.
-¿Y en el largo?
-Cambiar la estructura productiva. No se puede pensar que la construcción va a volver a ser el 13% de la economía.
-¿Y dónde se puede recolocar a ese personal?
-Ése es el problema, porque se trata de un trabajo de baja y media cualificación. A esa gente le va a costar encontrar otros empleos. El Estado podría promover algunas actividades, como la mejora de infraestructuras públicas, pero no me refiero a la gran obra pública, sino a la adecuación de las viviendas que ya existen a la eficiencia energética, por ejemplo.
-¿Y el endeudamiento del Estado qué supone ese tipo de políticas?
-Tenemos uno de los endeudamientos más pequeños de los países desarrollados. La deuda pública aún no llega al 60% del producto interior bruto, que es el límite que marca el pacto de estabilidad y crecimiento de la UE. El verdadero problema es que si el estancamiento se prolonga, no se va a cumplir el objetivo de recortar el déficit, por eso el Gobierno ha empezado este año a ajustar el gasto corriente y a incrementar el IVA y los impuestos a las rentas del ahorro.
-¿Le va a quedar dinero a la gente para consumir?
-Uno de los problemas es, precisamente, que no haya suficiente demanda interna. Por eso los empresarios deberían pensar a qué lleva el recorte de salarios; pero es que además España es el segundo país del mundo con mayor endeudamiento privado, tras el Reino Unido. La deuda de las familias y las empresas es más del doble de todo lo que produce España en un año. Por eso también se consume menos.
-¿Y el crecimiento mediante la exportación?
-Nuestro país tiene especializaciones productivas de media y baja tecnología, que compiten con Brasil, India, China y otros países emergentes. Si a eso unimos que el crecimiento de nuestros socios comerciales de la UE no va a ser muy intenso, es difícil que las exportaciones resuelvan la situación.
«Durante dos años van a seguir los ajustes de empleo y el recorte de salarios»