E. M. / R. V.
El futuro equipamiento museístico de la Fábrica de Tabacos de Cimadevilla debe ser el museo de referencia de Gijón a nivel nacional e internacional y para conseguirlo es importante trabajar a partir de un buen proyecto. Esta es la reflexión del Grupo municipal Popular que, además, propone una vía muy concreta para conseguir ese gran proyecto: un concurso internacional de ideas al que se puedan presentar expertos de todo el mundo que diseñen no sólo la distribución interna del inmueble sino las acciones sobre su entorno en pleno casco histórico de la ciudad.
«Este proyecto ya se anunciaba en el programa electoral de la Alcaldesa en 2003. Ya llevamos siete años perdidos y la sensación que tenemos es que el equipo de gobierno busca cualquier excusa para no avanzar en él», explicaban ayer los concejales Pablo Fernández y Manuel Pecharromán en representación del PP. «El hallazgo de restos arqueológicos no impide el desarrollo del proyecto arquitectónico», matizaba Pecharromán tras denunciar, además, un descenso en el compromiso presupuestario con esta acción. De los 300.000 euros no ejecutados en los presupuestos de 2008 y 2009 se ha pasado a 250.000 euros para este año. A ese dinero se une la inversión en la ronda exterior del barrio.
Por su parte, el concejal de Educación y Cultura, Justo Vilabrille, aseguró ayer que los trabajos arqueológicos que se llevan a cabo en el subsuelo de la antigua fábrica de tabacos prosiguen a «buen ritmo» y que, gracias a ellos, «hemos podido confirmar que la presencia romana en la ciudad fue como poco de cuatrocientos años». En este sentido, subrayó que existe una reserva presupuestaria de 25.000 euros para financiar esta labor, que actualmente llevan a cabo expertos de la Universidad Complutense de Madrid.
Las labores arqueológicas en el edificio de Cimadevilla comenzaron hace más de dos años y mantienen paralizado el desarrollo de un proyecto para convertir el inmueble en el museo municipal de Gijón. Hasta el momento se han encontrado restos de diferentes épocas, tanto en los patios traseros como en el subsuelo de una vieja capilla construida durante la etapa en la que la edificación albergó un convento.