FRANCISCO GARCÍA
Luis Iturrioz se ha convertido en el más reciente muñeco del pimpampum de la actualidad municipal gijonesa. No se habla de otra cosa en los mentideros de la cosa pública local: de los 70.000 euros del ala que se va a embolsar quien fue viceconsejero de Administraciones Públicas y ahora desempeña la gerencia de la Empresa Municipal de Transportes. Comoquiera que Iturrioz ha sido durante años fontanero de Areces, algunos augures interpretan que su aterrizaje en Gijón abre el grifo de la recolocación, en goteo, de los fieles del presidente regional en su despedida (marcha supuesta en la que hay quien atisba, sin embargo, la recogida de trastos para el retorno a los cuarteles de invierno). Otros comentaristas más puntillosos ven, sin embargo, en la huida de Iturrioz a Gijón una salida airosa para quien metió al Gobierno regional en sucesivos embrollos funcionariales de complicada tesitura. Bendita patada para arriba de varios ceros en nómina, en tal supuesto.