A. R.
Laudelino Suárez, administrador de la empresa gijonesa Urbastur, S. L., era ayer un hombre satisfecho «en parte». Fue su demanda la que ha abierto la brecha y la primera que da un gran respiro a muchos afectados asturianos que, igual que él, se han visto atrapados en listas de morosos y con deudas de miles de euros por unos productos financieros de cuyo alcance no fueron conscientes. Una decena de asturianos que seguirán su estela en los tribunales en poco tiempo le acompañó la pasada semana en su visita al Juzgado. Laudelino Suárez también arropó ayer a otra afectada, cuyo juicio, contra la misma entidad bancaria, estaba previsto para las diez de la mañana, pero se suspendió por incomparecencia del abogado del banco.
«Voy a seguir hasta donde la ley me permita porque esta sentencia de ahora no me resarce de los perjuicios causados. Fueron situaciones duras que moralmente y psicológicamente tuvieron su repercusión», explicó el afectado por el producto «swap».
Laudelino Suárez sostiene que el contrato de gestión de riesgos financieros que firmó con el banco era «una trampa muy premeditada por los bancos. Sé que no es sólo mi caso. Todos los que estamos en contacto porque sufrimos este abuso nos hemos visto afectados de la misma forma. Nos ofrecían asegurarnos contra la subida de los tipos de interés, con el euribor de referencia, y cuando te das cuenta no es así. El euribor se desploma y resulta que tú te ves metido en una trampa», explicó. En su opinión, «hay muchas familias humildes que están muy afectadas por esta misma situación. Es un escándalo nacional». Muchos de los afectados están en contacto a través de internet: www.noclip.es.