FRANCISCO GARCÍA
La Calzada quiere llevar la voz cantante en el maremágnum de iniciativas solidarias locales en favor de las víctimas del terrible terremoto que ha asolado Haití. Avelino Alonso, director del Ateneo Obrero de este barrio gijonés, se ha empeñado en que la música de distintas masas corales amanse a la fiera de la Naturaleza desatada; o que, al menos, arrulle el sueño incandescente de los niños huérfanos de padres que se tragó la Tierra en su temblor telúrico. Gijón es territorio donde florece con frecuencia el hoy por ti y mañana por mí, de manera que hasta ocho agrupaciones corales de la zona Oeste de la ciudad ofrecerán el mañana, viernes, y el sábado, en la iglesia de Fátima, conciertos donde se recaudarán fondos para los damnificados haitianos, que hará llegar al país desolado la organización que promueve el padre Ángel, Mensajeros de la Paz. Habitamos una ciudad de acogida y de puertas abiertas. La ventaja de la brisa marina es que barre de un soplido el olor a naftalina tan frecuente en ciertas urbes levíticas.