María IGLESIAS
La razón absoluta y el poder convertido en autodestrucción. La historia de Calígula, como el relato de errores de un ser humano «cargado de razones», acaba siendo el «grito de rabia de un joven que no entiende el mundo que le rodea». La compañía teatral «L'Om-Imprebís» presenta hoy en el teatro Jovellanos esta semblanza de «Calígula», una de las obras fundamentales de Albert Camus.
«El mundo tal y como está es insoportable, el hombre muere y no es feliz», proclama Calígula en uno de los pasajes del texto de Camus, quien levanta la voz «contra los fascismos y totalitarismos que vive Europa en el tiempo de entreguerras», explica el director teatral, Santiago Sánchez. Calígula, «uno de los emperadores más atractivos desde el punto de vista del mito, junto con Julio César», destruye todo cuanto hay a su alrededor para lograr sus objetivos.
«En nuestra cabeza intuimos que tiene razón en muchas de las cosas que piensa, pero no podemos estar de acuerdo con lo que hace», apunta Sánchez. «El texto es un alegato a favor de la cordura de Calígula porque lo terrible es cuando nos damos cuenta de que no está loco, sino de que usa el poder en beneficio de su verdad», aclara el actor Sandro Cordero, que interpreta a Calígula en la obra.
Durante la trama, el emperador «destapa y revienta la hipocresía y la falta de escrúpulos que le rodean en un camino hacia la absoluta destrucción y autodestrucción», añade Cordero. En ese devenir, su amigo Escipión (interpretado por el actor gijonés Sergio Gayol), que simboliza «la pasión», entiende la búsqueda de Calígula, a pesar de matar a su padre, aunque no «la forma».
«Es una de esas obras que van a pasar a la historia del teatro del siglo XX y una buena ocasión para echar la mirada hacia atrás», cuenta el director de un texto que «obsesionó a Camus». «La escribe con 24 años y no deja de reescribirla durante toda su vida», dice Sánchez.
El argumento de este «Calígula» viene además «arropado por un texto maravilloso, que toca en lo invisible, en lo que nos queda», asegura Gayol. «No es la primera vez que en mi vida cotidiana recurro sin darme cuenta a frases de Calígula», explica el actor.
Al margen del contenido, la obra se representa con una puesta en escena y un formato con un nivel «altísimo». La música en directo y el vestuario conforman dos elementos fundamentales del diseño escenográfico. Según el director, «el vestuario es atrevido, arriesgado y polémico». «Hemos huido de hacer una de romanos, queremos darle una sensación de atemporalidad a la obra porque hoy mismo tenemos muchos Calígulas a nuestro alrededor», apostilla.
Acompañados de un equipo multicultural, tanto el director como los actores dejan claro que su función es «entretener». «La inteligencia de Camus es la inteligencia del teatro», afirma Sánchez. «Albert Camus tiene una gran hondura filosófica y existencialista, pero por encima de todo es un hombre de teatro», asegura Cordero.