C. J. / R. V.
Cuando se creó el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) en el año 1975 ni siquiera existía el Parque Científico y Tecnológico, pero el Ayuntamiento de Gijón empezó a tomar posiciones en la carrera iniciada entonces para corregir los desequilibrios entre regiones ricas y pobres de la primitiva Comunidad Económica Europea. Fue necesario que pasaran 30 años para que la Administración local lograra que alguna de esas inversiones productivas se materializaran en iniciativas de desarrollo local y para el fomento de las pequeñas empresas. La mano amiga llegaría en 2005 del Gobierno noruego tras las gestiones realizadas a través del departamento de Iniciativas Internacionales y Asuntos Europeos del Ayuntamiento de Gijón.
Así, el programa de ayudas entre países comunitarios y extracomunitarios, entre los que se incluyen Suiza, Noruega e Islandia, ha permitido completar una pieza más de la «milla del conocimiento» gijonesa. Tras un largo proceso administrativo, los nórdicos han confirmado una aportación de casi 1,5 millones de euros, que se destinarán a la construcción de una nueva residencia empresarial en la zona del Intra, señalada como uno de los nuevos enclaves del Parque Tecnológico. Esta misma área concentra una parte importante del fondo estatal de inversión local, el denominado «plan E» del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, donde ya se está trabajando en la adecuación de un primer centro empresarial.
Para el Ayuntamiento de Gijón, la subvención noruega supone un espaldarazo importante para avanzar en el desarrollo empresarial de la zona, al tiempo que se estrechan lazos con una de las grandes potencias tecnológicas de la Unión Europea. De hecho, el «amigo» noruego del Parque Tecnológico está considerado como una de las regiones europeas que mayor cantidad de recursos destina a I+D+i.
Una empresa de aquel país es pionera en el desarrollo de la nueva generación de vehículos cien por cien eléctricos, cuyas primeras unidades en España se encuentran en el Parque Tecnológico ligadas al proyecto «Living Car Gijón». También es noruega la firma que acaba de completar el diseño de unos molinos eólicos pensados para su instalación en alta mar. La primera turbina eólica flotante fue inaugurada a finales del año pasado en el mar del Norte. Un proyecto que podría tener su réplica en Asturias a través del laboratorio eólico incluido en el «cluster» de energía, medio ambiente y cambio climático de la Universidad ligado al campus de Gijón. España, junto a Japón, Corea del Sur, y Estados Unidos ya han mostrado interés en adquirir esta tecnología.
Igualmente, la Administración noruega da ejemplo desde hace varios años con el uso de las tecnologías 2.0. El esfuerzo inversor del sector público en investigación y desarrollo en aquel país se presenta como un modelo a seguir para la ciudad de Gijón.
Con la ayuda noruega se ve cumplido el objetivo del departamento de Asuntos Europeos del Ayuntamiento de Gijón, volcado desde hace varios años en la promoción y difusión de la cooperación transnacional.
Las contribuciones financieras para el período 2009-2014 de Islandia, Liechtenstein y Noruega ascienden a 1,79 billones de dólares. Sólo Noruega proporciona el 97 por ciento del importe total. Junto a España, también serán beneficiarios Polonia, Portugal, Hungría, República Checa, Bulgaria, Lituania, Eslovaquia, Letonia, Grecia, Portugal, Estonia, Eslovenia, Chipre y Malta.