Eloy MÉNDEZ
La plaza de Europa ya tiene sus propios ángeles custodios. Los trabajadores sociales de dos colectivos de la ciudad serán los encargados este año de desarrollar los programas para atender a los toxicómanos y demás transeúntes que ven pasar la vida en los bancos del céntrico parque, Mar de Niebla y Siloé, dispondrán para ello de una financiación municipal directa de 81.000 euros, a los que habrá que sumar los 54.000 que la junta del distrito Centro aprobó destinar a estos proyectos. Así, se pretende mejorar en la medida de lo posible las condiciones de los que viven a ras de suelo.
Es la una de cualquier tarde que no llueve. En una de las zonas ajardinadas de la plaza de Europa, un grupo de transeúntes consume alcohol y droga a la luz del día y ante la mirada impasible de decenas de paseantes. Una situación que se repite constantemente y que empujó a la Asociación de Vecinos «Jovellanos» a solicitar algún tipo de medida integradora para conciliar las realidades de los que pasan el tiempo en los bancos y de los que simplemente pasan de largo. «No pedimos que los echen, porque todo el mundo tiene derecho a ocupar la calle, pero habrá que hacer algo para que en un sitio donde hay niños y mayores no sobresalgan determinados comportamientos», aseguró en su día José María Suárez, presidente del colectivo vecinal. Unas palabras que no cayeron en saco roto y que fueron tenidas muy en cuenta por la Fundación Municipal de Servicios Sociales, que decidió incrementar su apuesta por los planes de ayuda a personas sin techo.
«Hacemos una labor de mediación de calle», asegura Cristina Cabal, coordinadora de «Eslabón», el programa que desde el año 2005 desarrolla la asociación Mar de Niebla, dedicada a la atención a personas con fuerte desarraigo social. Este año, la ayuda municipal que recibirán sus promotores será mayor que nunca. «Trabajaremos especialmente en la plaza de Europa, que es un punto en el que se concentran muchas de las personas que nos necesitan», aclara. El colectivo cuenta para ello con cuatro mediadoras sociales que desarrollan su labor en pareja y que dan asesoramiento de todo tipo a los transeúntes de marzo a julio y de septiembre a diciembre. «Hacemos prácticamente de todo: desde rellenar formularios a ofrecerles todo tipo de información sobre los recursos de la ciudad para que lleven una vida mejor», afirma.
También Siloé se beneficiará del dinero que llega desde el distrito Centro para desarrollar sus iniciativas en la plaza de Europa. «Nosotros trabajamos en toda la ciudad, pero es cierto que este parque es el lugar en el que más ayuda prestamos», dice Pablo Puente, coordinador del programa «Innuit», dentro del que se incluye el servicio de atención en la calle. Este plan de actuación, heredero de otro anterior denominado «Pasos» y que arrancó hace diez años, se coordina desde el centro de día Mil Soles, que la organización tiene en el barrio de El Coto y se desarrolla gracias a la labor de cinco especialistas. «Básicamente nuestros objetivos son dos: mejorar la calidad de vida en servicios básicos y fomentar la reducción de riesgos en lo referente al consumo de droga u otras prácticas», explica Puente.
A pesar de todos los esfuerzos, los representantes de los dos colectivos que velarán por mejorar la convivencia social en la plaza de Europa saben que su misión no consiste en erradicar la presencia de toxicómanos. «Sólo queremos ofrecerles una vida mejor», insisten con la experiencia que dan años de dedicación a los más necesitados.