ANNI B. SWEET
Presenta «Start, restart, undo» en la sala Savoy
María IGLESIAS
Partió de su Málaga natal a Madrid con unas cuantas canciones y una guitarra bajo el brazo y, tras difundir su obra por internet, Anni B. Sweet (nombre artístico de Ana López) se hizo un hueco como una de las mejores voces femeninas de la música indie y folk. Apenas un año después de publicar su álbum debut «Start, restart, undo», la cantautora está nominada a los premios de la música en las categorías de mejor artista revelación y mejor autor revelación. Hoy presenta su disco en la sala Savoy.
-Hace apenas un año que salió a la luz su disco de debut y ya está nominada a los premios de la música. ¿Cómo lo asimila?
-Es todo muy rápido, para mí ha sido una sorpresa enorme. Me hace especial ilusión la nominación a mejor autor revelación porque, hasta ahora, las letras me importaban sólo a mí y no pensaba que podrían interesar a los demás.
-¿Cómo definiría «Start, restart, undo»?
-Es un disco muy inocente, muy íntimo, con mucha frescura. Son canciones que siempre pensé que iban a quedar para mí, y después va y resulta que las escucha más gente. Eso es un poco extraño y algo que no deja de sorprenderme.
-Ha sido un disco muy admirado por la crítica por el cuidado en los arreglos sonoros.
-La verdad es que lo cuidamos un montón, pero siempre dentro de un proceso muy natural. Lo grabé con mi amigo Brian Hunt y nunca pensamos en que una canción debiera sonar de tal manera u otra. Fue todo muy natural.
-Antes de ser conocida en los circuitos comerciales, usted ya era conocida por internet. ¿Qué opina de esos canales de distribución?
-A mí me han ayudado muchísimo. Por ejemplo «Myspace» es un canal de distribución muy bueno porque la música no tiene que pasar por manos de nadie y la gente la puede escuchar tal cual. Además, se establecen colaboraciones entre cantantes y grupos.
-Es muy reticente a las etiquetas. ¿De quién bebe realmente su música?
-Cuando compuse este disco, escuchaba mucho a Nina Simone, Bob Dylan, los «Beatles» etcétera. Soy de las personas que escuchan a un artista y se quedan atrapadas durante algún tiempo. Aunque me gusta toda la variedad de música, desde la electrónica hasta el flamenco, siempre que el tema me llegue.
-¿La molestan las comparaciones constantes?
-Cuando empecé, lo entendía más, pero ahora me parece un poco rollo. Es normal, pero creo que es muy cómodo y fácil, y quien compara no se ha parado a escuchar el fondo de las canciones, lo que cada persona quiere transmitir con cada letra. Las comparaciones me parecen una manera muy simple de hablar de la música.
-¿De qué hablan sus canciones?
-Ocurren sobre algo que me ha pasado y lo escribo. Hablo de cosas como la muerte, la vida, por qué estamos aquí, de amor, etcétera.
-La proliferación en estos últimos año de música alternativa en canales comerciales ¿es una moda o ha nacido para quedarse?
-No tengo ni idea, pero me encantaría que llegase a algo más. Si es algo bueno, será mucho más que una moda. Es una música que funcionaba muy bien en otros países, como aquí el pop. Ese interés de repente en nuestro país, tanto de público, como de discográficas, nos viene muy bien.
-¿Cómo le ha cambiado la vida en este último año?
-En el terreno personal, me he quedado sin tiempo. Ahora voy de un sitio a otro, pero es muy bonito. En cuanto a la música, voy a seguir haciendo lo mismo, la misma manera de sentir, independientemente de si me escucha mucha gente o no.
-Presenta su disco en el Savoy. ¿Le gusta el ambiente de las salas pequeñas?
-Me gusta un montón porque es donde mejor se aprecian las letras y la música. Hay más silencio y es todo más íntimo. Además es ideal para acústica.