J. L. ARGÜELLES
La autopista del mar que unirá Gijón con Nantes-Saint Nazaire parte con cierta ventaja sobre la de Vigo, al ser la primera de estas dos líneas cuyas subvenciones tienen ya la autorización de la Comisión Europea (CE), según aseguraron ayer distintas fuentes portuarias consultadas. Una opinión que comparte, con algunos matices, el director general de GLD Atlantique, la naviera que tiene la concesión de la conexión franco-gijonesa. «Ayuda seguro», afirmó su director general, Paul Kyprianou.
La anticipación es importante, aunque GLD Atlantique, consorcio controlado por las navieras Grimaldi y Louis Dreyfus, considera que no habrá tanta competencia entre los puertos de El Musel y Vigo. Opina que atienden mercados distintos. «Gijón es una referencia para la zona centro española, hasta Madrid, mientras que Vigo atenderá mejor el oeste y el norte de Portugal», explicó Kyprianu.
La adjudicataria de la primera autopista del mar atlántica, a la que la CE ha empezado a denominar «Fres Mos», tiene previsto dar tres servicios semanales entre El Musel y Nantes-Saint Nazaire, en la fachada litoral occidental francesa. Su director general indicó que el buque será mixto, tal como ha adelantado el consejero de Infraestructuras del Principado, Francisco González Buendía, con camarotes también para uso de turistas.
GLD Atlantique aún no tiene fecha exacta para la entrada en servicio de la autopista del mar, aunque, según señaló ayer Kyprianu, «el trabajo de preparación ya está hecho». La Comisión Europea autorizó el pasado miércoles un total de 34 millones de euros para la naviera, en concepto de ayudas directas, a partes iguales por parte de los Gobiernos de España y Francia. La conexión entre Gijón y Nantes no podrá estar operativa, sin embargo, hasta que esas subvenciones y ese acuerdo, rubricado ya por José Luis Rodríguez Zapatero y Nicolas Sarkozy, sean ratificados por los parlamentos español y galo.
Todo hace indicar que esta autopista del mar puede entrar en servicio antes del verano. Kyprianu recordó que su naviera tiene un plazo máximo de seis meses para poner en funcionamiento la conexión desde la aprobación del último trámite. El director general de GLD Atlantique se mostró optimista con el futuro de esta autopista del mar, una de las apuestas de la Comisión Europea para sacar tráfico pesado de los saturadas carreteras pirenaicas. La CE calcula que esta línea puede restar a los pasos occidentales de los Pirineos entre el 3 y el 5 por ciento de los vehículos.
Kyprianu subrayó que la CE ha puesto un listón alto con las previsiones de carga de la autopista del mar. El concurso de la concesión de la línea establece que los buques tienen que mover 25.000 camiones (o la carga equivalente) en el primer año, y llegar hasta los 100.000 vehículos en el cuarto año de funcionamiento del servicio. Sin las subvenciones aprobadas, es poco probable que una naviera se interesara por un proyecto de este tipo. Grimaldi, la empresa de la que proviene Kyprianu, tiene una dilatada experiencia en servicios de «short sea shipping» y de cabotaje en el Mediterráneo. Una de las dificultades que ofrece esta nueva autopista del mar atlántica es la agitación del Cantábrico, como ya han puesto de relieve los transportistas. La travesía dura unas quince horas.