R. GARCÍA
El trabajo de los funcionarios de la unidad de prevención y reacción del Cuerpo Nacional de Policía (UPR) no es igual al del resto de los grupos operativos de la Comisaría de El Natahoyo. Son «agentes especiales», según explica su responsable, Gonzalo Ortega. La definición no es exagerada. Cada mañana, a partir de las ocho, estos funcionarios fijan sus objetivos del día teniendo en cuenta la agenda de actos oficiales, las manifestaciones convocadas por los colectivos ciudadanos, las visitas de personalidades que se pasearán por la ciudad o las operaciones especiales que van a llevar a cabo sus compañeros de otros grupos de la Comisaría y que requieren de su ayuda. Su labor, en definitiva, es de apoyo a los compañeros y de «mantenimiento del orden público», en todos los sentidos.
Esta unidad policial tiene una historia corta. El grupo nació en junio del año 2000 a nivel nacional con el objetivo de aliviar de trabajo a sus compañeros de la unidad de intervención policial (UIP), aunque no fue hasta principios de 2008 cuando sus puestos de trabajo fueron contemplados dentro del catálogo oficial del cuerpo. En Gijón sus labores las desarrollan, además de ayudando a otros grupos, en los momentos en los que se precisa de presencia policial extra por las aglomeraciones de ciudadanos como, por ejemplo, en la Feria Internacional de Muestras, durante la Feria taurina de Begoña en El Bibio, o en los partidos del Sporting en casa. «Todo lo que hacemos va en favor del ciudadano», señala Gonzalo Ortega. Para matizar luego que «aunque a veces se nos vea como un estorbo, intentamos realizar bien nuestro trabajo, garantizando el bienestar de todos».
Dentro de este grupo de trabajo se incluye una pequeña sección de agentes que responden a llamadas especiales de seguridad y a los que se moviliza «cualquier día a cualquier hora si las circunstancias así lo exigen». Son el llamado grupo de «reacción»: policías que vigilan la seguridad de día y de noche. Festivos y laborales. De hecho, algunos de ellos son movilizados durante los fines de semana para participar en el dispositivo especial de vigilancia nocturna que pusieron en marcha las fuerzas de seguridad presentes en la ciudad tras la muerte a puñaladas del joven Christian Díaz, en octubre del año 2008. El violento episodio que tuvo lugar en los Jardines de la Reina alarmó a los ciudadanos y exigió una respuesta policial importante, de la que se encargó, entre otros, la UPR. Ha pasado un año y ese trabajo aún se mantiene: «Y se va continuar, de eso no cabe duda, y es que la única manera de prevenir los delitos es con presencia policial y eso es lo que buscamos los fines de semana». De hecho, el mando de la UPR apuesta sobre seguro cuando se le pregunta por los temas relacionados con la «movida nocturna gijonesa». «Garantizo que no hay ni un solo bar en Gijón en donde alguien nos haya dicho que sospecha que se vende o se consume droga y no hayamos entrado. Somos un grupo muy activo», concluye Ortega. Los datos que se manejan en Comisaría no engañan. Además de las cifras ofrecidas en el ámbito del control de pubs y discotecas, Gonzalo Ortega asegura que los miembros de su grupo escoltaron el pasado año a 109 personalidades y trabajaron en 125 espectáculos deportivos.
Pero si de controles se habla no se puede obviar la presencia de estos funcionarios a la entrada y la salida de la ciudad. En rotondas, autopistas y carreteras. Los agentes de la UPR realizan casi todos los días identificaciones de coches y conductores en zonas estratégicas «elegidas según las necesidades de seguridad de la ciudad». Nunca se puede repetir el lugar en el que se realizan los controles, ni tampoco mantener estos dispositivos durante mucho tiempo. El efecto sorpresa es fundamental en este tipo de operaciones policiales. Los delincuentes no pueden estar prevenidos. Los agentes de la UPR controlan también dentro de estos dispositivos las estaciones de trenes y de autobuses, en donde hay gran movimiento de ciudadanos, así como ejes comerciales en épocas de rebajas y de compras navideñas. El objetivo es poner «el parche» antes de la herida. Identificar a un posible delincuente antes de que dañe la salud, la integridad o el patrimonio de un ciudadano.
Dentro de las funciones de estos agentes policiales también está la lucha contra el consumo de drogas en los colegios de la ciudad. Varios funcionarios de la UPR visitan periódicamente, y vestidos de paisano, los colegios gijoneses. Allí «vigilan» sin ser vistos la salud de los adolescentes, sus horas de recreo y sus movimientos. Gonzalo Ortega explica que «esta labor tampoco se puede hacer durante mucho tiempo, porque los chavales se dan cuenta muy rápido de que los estás vigilando».
Más de 30 funcionarios con seis furgones -dos de ellos recién adquiridos por la Comisaría de El Natahoyo-, un todo terreno y cuatro motos de gran cilindrada realizan cada día este trabajo de prevención y reacción en las calles de la ciudad. Como dato anecdótico, cabe destacar que en este grupo, debido a su gran movilidad, tiene como personal adscrito a varios deportistas. Entre ellos, destacan dos jóvenes cuyos éxitos deportivos han puesto sobre ellos las miradas de todos los aficionados al deporte: Saúl Craviotto y Carlos «Perucho» Pérez Rial, los piragüistas que consiguieron la medalla de oro de los últimos Juegos Olímpicos, que se celebraron en Pekín.
Agentes
El grupo cuenta con más de 30 agentes, algunos de ellos piragüistas olímpicos.
Dotaciones
La UPR dispone en la Comisaría de Gijón de seis furgones policiales, dos de ellos recién adquiridos, un todo terreno y cuatro motos de gran cilindrada.
Actuaciones
La UPR actúa principalmente para prevenir la delincuencia y ayudar a otros grupos.